El secreto del obrero salteño que hirió al Familiar y vivió para contarlo
¿Un obrero logró herir al Familiar del ingenio y sobrevivió? La historia de Don Segundo Simba, que enfrentó a la criatura con un cuchillo de plata, sigue viva en El Tabacal.
En el norte salteño, una leyenda transmitida de generación en generación asegura que un hombre logró enfrentar al temido Añá, el Familiar del ingenio, y sobrevivió. Don Segundo Simba, un obrero de El Tabacal, habría herido a la criatura con un cuchillo de plata, dejando una marca imborrable en la memoria de los trabajadores de la zona.
El relato no figura en libros ni documentos oficiales, pero durante décadas pasó de boca en boca entre obreros, familias y habitantes del departamento Orán. Ningún viejo trabajador del Ingenio San Martín del Tabacal se anima a desmentirlo por completo.
El monstruo que acechaba los cañaverales
La tradición popular sostiene que el Familiar habitaba los cañaverales y las instalaciones del ingenio desde sus primeros años de funcionamiento. Esta creencia, arraigada en el folclore azucarero del norte argentino, también está presente en Jujuy y Tucumán, donde se transmitieron historias sobre pactos, desapariciones y hechos inexplicables.
Muchos describían a la criatura como un enorme perro negro, de ojos encendidos y tamaño descomunal. Otros aseguraban que adoptaba la forma de un hombre vestido de negro, con sombrero y rostro oculto. Según la leyenda, protegía la riqueza del ingenio como parte de un pacto con el Diablo, y a cambio de prosperidad, reclamaba periódicamente una vida.
La noche en que Don Segundo no huyó
Mientras la mayoría evitaba los cañaverales después del anochecer, Don Segundo Simba tomó una decisión distinta. Era uno de los obreros más respetados del ingenio y formaba parte de un grupo conocido como Los Simbas, trabajadores reconocidos por su valentía.
Según el relato popular, una noche patrullaba junto a otros obreros cuando el ambiente cambió por completo: el viento dejó de soplar, el silencio se volvió absoluto y desde la oscuridad apareció el Añá. Los demás escaparon aterrados, pero Don Segundo permaneció inmóvil, con un viejo cuchillo de plata heredado de su abuelo en la cintura.
Un golpe que marcó la leyenda
Cuando el monstruo se lanzó sobre él, comenzó una lucha feroz entre los cañaverales. Los relatos aseguran que el rugido del Familiar hizo temblar toda la plantación, pero Don Segundo nunca retrocedió. Esperó el momento indicado y descargó un único golpe.
La hoja de plata alcanzó una de las orejas del monstruo. El Añá lanzó un alarido estremecedor y desapareció en la oscuridad, dejando un rastro de sangre negra que, según quienes cuentan la historia, se evaporó antes de tocar el suelo.
El héroe que nunca quiso ser leyenda
Después de aquella noche, Don Segundo Simba jamás buscó reconocimiento. Continuó trabajando durante años en el ingenio con el mismo cuchillo al cinturón y nunca volvió a hablar públicamente de lo ocurrido. Murió siendo un hombre mayor, respetado por quienes compartieron jornadas con él, y los más antiguos aseguran que jamás volvió a sentir miedo.
Una historia que sigue viva en Orán
Aunque no existen registros históricos que comprueben la existencia del Añá o del enfrentamiento, la historia forma parte del patrimonio oral del norte salteño y sigue siendo contada por antiguos trabajadores del Ingenio San Martín del Tabacal y sus descendientes.
Todavía hoy, cuando cae la noche sobre los cañaverales, muchos prefieren no pronunciar el nombre del Familiar. En El Tabacal, una frase sigue sobreviviendo al paso del tiempo: "Hubo un hombre que se animó a enfrentarlo... y vivió para contarlo."