El secreto detrás de la bandera que flamea en cada cumbre
¿Qué hay detrás de la bandera que flamea en cada cumbre? Una historia de 70 años que se renueva con nuevos desafíos y un compromiso ambiental que promete sorprender.
La bandera del Club Amigos de la Montaña (CAM) no es un simple trapo. Es el símbolo de una historia de 70 años que se renueva con la formación de nuevos montañistas y un compromiso cada vez más fuerte con el ambiente. Detrás de cada ascenso hay un legado que trasciende generaciones.
Fernando Quiñonez, presidente del CAM desde septiembre de 2025, lo tiene claro: "Cuando colocamos la bandera en la cumbre recordamos a la familia, a los amigos del club y a todas las personas que nos ayudaron. Es una forma de homenajear a todos los que pasaron por el CAM y compartieron expediciones".
La institución, fundada en 1956, no es solo un grupo de montañistas que se junta para escalar. Es, en palabras de su presidente, "una escuela de montaña" donde se forman personas para desenvolverse con seguridad en terrenos exigentes. Desde destrezas básicas hasta avanzadas, el CAM busca que cada vez más gente se acerque a la montaña con conocimiento y responsabilidad.
¿Qué propone el club para el futuro?
Alta y media montaña, ciclismo de montaña, senderos y próximamente trail running son parte de una oferta que busca ampliar la convocatoria a nuevas generaciones. "Tenemos que seguir formando. Esa es la esencia del CAM", remarcó Quiñonez.
Pero el desafío más grande está en Campo Alegre, donde el club posee una Reserva Natural Privada de unas 100 hectáreas adquirida en 1991. Este espacio se convirtió en un proyecto de conservación y educación ambiental que busca sostenerse y ampliarse.
La respuesta de los jóvenes fue contundente: más de 150 personas se inscribieron en apenas dos días para el programa de voluntariado. Finalmente, 60 fueron seleccionados y participan en grupos de 12 en jornadas de trabajo y formación dentro de la reserva.
¿Qué significa llegar a la cima?
Para Quiñonez, cada cumbre alcanzada es un momento de reflexión. "Uno recuerda las expediciones, las personas que ya no están y también a quienes hicieron posible que el club llegue hasta acá", relató.
El futuro del CAM pasa por mantener la esencia del montañismo, pero también por asumir una responsabilidad creciente en el cuidado del ambiente. "El desafío es formar una comunidad activa y diversa, donde puedan participar voluntarios, científicos, ciudadanos y empresas que quieran comprometerse con la conservación", sostuvo el presidente.