El secreto educativo que convirtió a Paraná en un faro para toda la Argentina

¿Sabías que Paraná fue pionera en la formación de maestros y cuna del guardapolvo blanco? Descubrí los secretos educativos que marcaron los 200 años de esta ciudad.

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El secreto educativo que convirtió a Paraná en un faro para toda la Argentina
El secreto educativo que convirtió a Paraná en un faro para toda la Argentina

Paraná celebra su bicentenario con una historia que pocos conocen: la ciudad fue pionera en la formación de maestros y en la implementación de un símbolo que hoy identifica a todos los estudiantes del país. La Escuela Normal, creada en 1871, marcó el rumbo de la educación argentina y sentó las bases de la igualdad y la ciudadanía.

Las palabras de Domingo Faustino Sarmiento resuenan con fuerza en este aniversario: "La ignorancia esclaviza. La educación, por otra parte, nos hace libres y dignos". El prócer, que concibió la educación popular como institución política, impulsó la creación de escuelas públicas, obligatorias, laicas y gratuitas, convencido de que en las aulas residía el pasaporte a la igualdad.

¿Cómo nació la Escuela Normal de Paraná?

La historia se remonta a 1869, cuando el Congreso Nacional autorizó mediante ley los gastos para la creación de dos Escuelas Normales: una en Paraná y otra en Tucumán. Un año después, el ministro Avellaneda decidió instalarla en la capital entrerriana, y en agosto de 1871 comenzó a funcionar en la ex Casa de Gobierno de la Confederación Argentina.

La necesidad de formar maestros para la enseñanza común fue el motor de esta iniciativa. El profesor estadounidense Jorge A. Stearns ejerció la dirección en el período de apertura, y las primeras docentes también fueron norteamericanas. Así, la educación se convirtió en sinónimo de alfabetización, formación, igualdad y libertad.

La Escuela Normal fue el punto de partida para la creación de cientos de escuelas en cada ciudad y departamento de Entre Ríos, consolidando un sistema educativo que priorizaba los valores por encima de todo.

El guardapolvo blanco: un símbolo de igualdad

Argentina es conocida como "la tierra de las palomitas blancas", y el guardapolvo blanco tiene su origen en una lucha por la equidad. En 1915, la maestra Matilde Filgueira de Díaz, de la escuela porteña Cornelia Pizarro, observó que la ropa de las estudiantes marcaba diferencias sociales y generaba divisiones.

Decidida a cambiar esa realidad, compró varios metros de género blanco con su propio dinero, los cortó y los distribuyó entre sus alumnas. A pesar de las protestas de algunos padres, un inspector del Consejo Escolar respaldó la iniciativa, dando inicio a una cruzada que terminó imponiendo el delantal blanco en todo el país, como símbolo de higiene y de igualdad.

Desfiles patrios y tradiciones que marcaron una época

Las calles de Paraná fueron testigos de hermosas costumbres que hoy casi se han perdido. Los desfiles militares en fechas patrias, que se realizaban sobre la calle San Martín y la Avenida Rivadavia, convocaban a contingentes escolares que le daban un toque especial con sus uniformes.

En 1943, una fotografía registró un desfile conmemorativo por los 90 años de la sanción de la Constitución Argentina, frente al monumento al General Justo José de Urquiza. Y en 1934, una imagen mostró a los alumnos de las escuelas posando en las escalinatas de la Escuela Del Centenario, durante los festejos del 9 de Julio.

La evolución de la formación docente

La Universidad Nacional del Litoral, creada en 1919, marcó un hito en la educación superior. En 1920 se eliminó el Curso de Profesorado y la Normal fue anexada a la Facultad de Ciencias Económicas y Educacionales. Tras el primer golpe de Estado, en 1931, la facultad fue suprimida y se creó una Escuela Normal Superior, que funcionó hasta 1933.

El gobierno nacional decidió entonces trasladar las carreras de profesorado al Instituto Nacional del Profesorado Secundario. Finalmente, en 1968, un decreto puso fin a la formación de docentes en el nivel medio, y a partir de 1970 la Normal comenzó a inscribir a los primeros bachilleres.

La educación fue también una puerta al conocimiento del mundo. A principios del siglo XX, las escuelas organizaban viajes turísticos para que los alumnos conocieran la historia, la geografía y los monumentos del país. Una fotografía de 1934 muestra a un grupo de estudiantes y docentes del Instituto Nacional del Profesorado visitando el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez, en Santa Fe.

Paraná, con sus 200 años de historia, sigue siendo un testimonio vivo del sueño de Sarmiento: una ciudad que supo cobijar sueños, esperanzas e ideales a través de la educación.

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