El secreto mejor guardado de Bariloche: cómo un austríaco eligió el cerro que hoy es leyenda
¿Sabías que el cerro Catedral casi no se convierte en centro de esquí? Un austríaco eligió este cerro entre decenas, pero su recomendación más importante recién se aplicó 50 años después. Conocé la historia completa.
El cerro Catedral celebra sus 90 años como el primer centro de esquí de Sudamérica, y la historia de su origen esconde decisiones que marcaron su destino. Un austríaco llegó en 1936 y eligió esta montaña entre decenas de opciones, pero su recomendación más importante recién se aplicó décadas después.
El libro “Cerro Catedral 90 años”, de Toncek Arko, reconstruye esa historia con fotografías, documentos y testimonios de los protagonistas. Se publicó el 5 de agosto, en el Día del Montañés, y se puede descargar gratis en internet.
¿Por qué eligieron el Catedral?
En la década del 30, la Administración de Parques Nacionales quería “desarrollar la cordillera”. Según Arko, había una decisión política del gobierno argentino de promocionar la zona con atractivos turísticos, lo que impulsó obras como el hotel Llao Llao, el Centro Cívico y el ferrocarril a Bariloche.
El objetivo era doble: impulsar el turismo y fomentar la radicación de argentinos cerca de esa zona. Para encontrar el lugar ideal, contrataron a Hans Nöbl, un experto austríaco que recorrió el Nahuel Huapi. Evaluó el cerro Dormilón, el Otto y el Ventana, pero su elección fue clara: el cerro Catedral.
“Presentó el croquis para levantar el centro de esquí. Y lo cierto es que hoy, si uno consulta a instructores que han recorrido el mundo, coinciden en que este cerro dispone de pistas para todos los niveles. Y además, estaba muy cerca de Bariloche”, aportó Arko.
La recomendación que no se cumplió
Nöbl sugirió levantar la base del centro en los 1.200 metros porque “abajo no siempre había nieve”. Sin embargo, esa recomendación no se cumplió.
En su libro, Arko cuenta que Parques Nacionales compró un cable carril, pero la Segunda Guerra Mundial retrasó su llegada. El barco que traía las partes fue derribado en el Mediterráneo, por lo que la obra se detuvo hasta 1948 y se culminó un año después. En 1950 se inauguró con la presencia del presidente Juan Domingo Perón.
El camino de autos se concretó antes, en 1937. “Cuando se abrió la primera pista en 1938, luego de cortar vegetación en la zona de 1.200 metros para abajo, la gente empezó a esquiar, aunque había que subir caminando. Cuando llegó el cable carril, era de lo más moderno en el mundo”, destacó.
La carta que anticipó el futuro
En 1966, un asesor austríaco envió una carta con sugerencias para modernizar el cerro. Proponía fabricar nieve artificial, instalar aerosillas y construir pistas sin dividir la montaña. “Todo lo que dijo, recién se implementó en los últimos años”, admitió Arko.
El cerro Catedral fue pionero en Sudamérica, seguido por Portillo (Chile) y Vallecitos (Mendoza).
Homenaje a los trabajadores
El libro rescata testimonios de trabajadores como Omar Melin, que pasó 30 años en los medios de elevación, y relatos de Gerardo Forgiarini, Manfredo Schiffmacher y Raúl Pérez. “La mayoría de esta gente ha trabajado con pasión”, valoró Arko.
También rinde homenaje a Roberto Trappa, quien adquirió la concesión en 2011 y murió ese mismo año en un accidente vehicular. “Él soñó con el centro invernal actual tan moderno”, recordó. Además, destaca a Francisco “Tito” Juárez, periodista que escribió sobre esquí durante tres décadas en La Nación.
El libro está disponible en este enlace y ya recibió 500 visitas en solo tres días. “Se trata de rescatar nuestra historia. Que no se pierda y se mantenga viva”, concluyó Arko.