El secreto mejor guardado de los ponchos catamarqueños que conquistó Francia, Italia y Ecuador
¿Cómo hacen los tejedores catamarqueños para sorprender a diseñadores de Francia, Italia y Ecuador con técnicas ancestrales? La respuesta está en el telar criollo y la fibra de vicuña.
Jaime Suárez, Mauro Gutiérrez y Yamil Gutiérrez, tejedores de Belén, la cuna del poncho, llevaron sus creaciones a Italia, Ecuador y Francia, donde despertaron asombro por una técnica que desafía la era digital.
El viaje a Francia, organizado por la Ruta del Telar, los llevó a escuelas de diseño y fábricas textiles de París. Allí, los artesanos catamarqueños mostraron sus ponchos, chales y corbatines de fibra de vicuña, pero lo que más impactó fue la técnica de la guarda atada, conocida internacionalmente como ikat.
¿Qué tiene de especial la guarda atada?
Esta técnica, característica de los tejedores de Londres (Belén), forma parte del patrimonio textil catamarqueño y alcanzó fama mundial cuando Mercedes Sosa lució un poncho elaborado con ella. En las escuelas de diseño francesas, los artesanos no podían creer que se siguiera trabajando con telar criollo, una herramienta que se usa igual hace generaciones.
"Cuando les mostré fotos no podían creer que sigamos trabajando así", recordó Mauro Gutiérrez. Los diseñadores franceses intentaban reproducir motivos similares en telares de mesa, pero no lograban el mismo resultado. "Ellos no podían creer que las guardas quedaran tan perfectas estando hechas totalmente a mano", afirmó.
Jaime Suárez, tejedor de Laguna Blanca, explicó que en las fábricas que visitaron la producción se realiza con programas informáticos que envían los diseños a telares automatizados. "Ellos en la computadora ponen un diseño y después la computadora lo va mandando a los telares y ahí se ponían a decir cómo nosotros le entendemos tanto para poderlo hacer todo mentalmente", contó.
El asombro fue mutuo: los franceses no conocían técnicas como el ojo de perdiz, y el peinadillo o el remolino solo los habían visto hechos con máquinas.
Intercambio de saberes: tintes naturales y precisión
El viaje también dejó enseñanzas para los catamarqueños. Jaime Suárez destacó el conocimiento de nuevos tintes naturales, como los que producen tonos azules, que podrían aplicar en las guardas de vicuña. "Todo eso lo vamos a tener en cuenta para hacer sin dejar de hacer nunca los ponchos", aseguró.
Mauro Gutiérrez notó que en Francia cada proporción de tintes se calcula con precisión, mientras que ellos lo hacen "a ojo". "Ellos tienen todo calculado porque son una fábrica, en cambio nosotros hacemos calculando a ojo", explicó.
De Catamarca al Vaticano y a Ecuador
Yamil Gutiérrez, otro de los tejedores, representó a Catamarca en Italia en 2024, donde visitó las fábricas Loro Piana y Piacenza. La calidad de la fibra de vicuña local, más clara y limpia que la de Perú y Bolivia, llamó la atención. Incluso, algunas prendas fueron destinadas al Vaticano para el Papa. "Nunca me imaginé estar en Roma, ver al Papa en una misa", recordó.
En 2025, viajó a Ecuador para el Festival de Artesanías de América (FAAM) en Cuenca, donde presentó un telar con tejido en damero. "Les pareció lindo todo, la vicuña, la suavidad que tiene", señaló. Allí también compartió la técnica ancestral del chaku, la captura y esquila de vicuñas que se realiza en Laguna Blanca, con el fin de que en Ecuador puedan replicarla.
Tiempo, paciencia y pasión por el telar
Tejer en telar criollo no es tarea sencilla. Mauro Gutiérrez confesó: "Yo en el telar estoy desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche y en verano me quedo de noche porque soy un enfermo de esto". Yamil Gutiérrez explicó que un poncho en damero lleva unos cinco meses de trabajo, con concentración absoluta: "Tenés que tener muy buena vista y muy concentrado para hacerlo, que no te vaya a fallar ningún hilo".
Jaime Suárez, por su parte, resaltó la importancia de la paciencia para enseñar el oficio: "Siempre hay que tener la paciencia y el tiempo para enseñar".
Los tejedores y sus logros
Jaime Suárez (Laguna Blanca): En 2025, con 27 años, ganó el 1° premio al Mejor Poncho en la Fiesta del Poncho con una pieza de fibra de vicuña de 520 gramos, tejida en cinco meses con la técnica del peinadillo.
Mauro Gutiérrez (Londres): Premio Artesano Revelación 2016, representó a Catamarca en Malasia en 2017 y en 2026 viajó a París con la Ruta del Telar.
Yamil Gutiérrez (Londres): Premio Estímulo Joven 2021, Mejor Poncho 2024 con guarda atada y 1° Premio en Fibra de Vicuña en 2026.