El secreto mejor guardado de San Martín: cómo San Luis se convirtió en la cuna del Ejército de los Andes

¿Sabías que el Ejército de los Andes se gestó en San Luis? Descubrí los sitios históricos, el rol de las mujeres y el campamento donde San Martín empezó su hazaña.

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El secreto mejor guardado de San Martín: cómo San Luis se convirtió en la cuna del Ejército de los Andes
El secreto mejor guardado de San Martín: cómo San Luis se convirtió en la cuna del Ejército de los Andes

Cuando se piensa en la gesta del Ejército de los Andes, la mente viaja a Mendoza y al cruce de la cordillera. Pero la historia real comenzó mucho antes y en un lugar que pocos imaginan: las sierras de San Luis. Allí, entre postas y pueblos, se forjó el espíritu de la libertad que luego cruzaría los Andes.

El nombramiento que cambió la historia

El 10 de agosto de 1814, el director supremo Gervasio Antonio de Posadas designó al entonces coronel José de San Martín como Gobernador Intendente de Cuyo. Esta jurisdicción abarcaba las actuales provincias de Mendoza, San Juan y San Luis. No fue solo un cargo administrativo: San Martín tenía en mente un proyecto continental.

Al asumir en septiembre de ese año, comenzó a tejer una red de apoyo en toda la región. Su objetivo: liberar Chile, avanzar hacia Lima y quebrar el poder español en Sudamérica. Y en esa empresa, San Luis no fue un simple territorio de paso, sino un pilar fundamental.

El rol puntano que pocos conocen

La provincia aportó hombres, caballos, ganado, armas, municiones, alimentos y tejidos. Las mujeres puntanas confeccionaron ropa para los soldados y sostuvieron la vida cotidiana mientras los hombres partían a la guerra. Incluso antes de asumir el gobierno, San Luis ya había enviado reclutas al Regimiento de Granaderos a Caballo.

Documentos históricos registran contingentes de puntanos en las fuerzas de San Martín. Pero también hubo sacrificio silencioso: familias que soportaron ausencias, productores que entregaron animales, artesanos que fabricaron elementos. La epopeya comenzó en los pueblos, mucho antes de pisar la nieve andina.

Las Chacras: el campamento donde todo empezó

En Las Chacras, Juana Koslay, funcionó un histórico campamento que reunió a los hombres destinados a la gesta. En el solar de las Chacras de Osorio, una familia tradicional puso sus bienes a disposición del Libertador. Allí se organizaron espacios de abastecimiento y preparación.

Hoy, el Monumento al Pueblo Puntano de la Independencia honra esa memoria. En sus criptas descansan los restos de Januario Luna, José Gregorio Franco y Basilio Bustos, tres héroes nacidos en Renca. Caminar por ese lugar es sentir las órdenes, los caballos, las provisiones y el adiós de las familias.

Renca: tierra de soldados

Renca fue esencial por su aporte humano. Numerosos soldados que se unieron a la campaña provenían de esta región. La actual Casa de los Gobernadores es parte del circuito sanmartiniano. También fue cuna del gobernador José Santos Ortiz, figura clave en la organización política provincial.

La Ruta Sanmartiniana: 16 sitios para recorrer la historia

Antes de las rutas modernas, San Luis estaba atravesada por caminos reales y postas que permitían descansar, cambiar animales y seguir viaje. Hoy, la Ruta Sanmartiniana reúne 16 sitios en 10 localidades, integrados al proyecto nacional Caminos de la Libertad – Pasaporte Nacional Sanmartiniano.

Entre los sitios certificados se encuentran: Posta El Portezuelo, en La Punilla; Casa del Altillo e Iglesia de San José del Morro; Casa de los Gobernadores, en Renca; Chañaral de las Ánimas; Sepulcro del teniente Juan Esteban Pedernera, en Villa Mercedes; Aguada de Pueyrredón, en Juana Koslay; Monumento al Pueblo Puntano de la Independencia y Chacras de Osorio; Cabildo y Cárcel de San Luis; Museo Dora Ochoa de Masramón, donde se conserva el estandarte de Chacabuco; Casa de los Adaro; Catedral de San Luis, con el sepulcro del coronel Juan Pascual Pringles; Casa del comandante de milicias José Becerra; Templo de Santo Domingo, con el sepulcro de José Gregorio Calderón; Posta La Dupuyana, en Balde; Posta La Cabra, en Jarilla; y Posta Desaguadero.

Del campamento a la victoria

En Mendoza, el campamento de El Plumerillo fue el punto de partida. En enero de 1817, el ejército comenzó la marcha que cruzaría la cordillera. El grueso avanzó por Los Patos y otra columna por Uspallata, logrando la victoria de Chacabuco el 12 de febrero de 1817.

Pero esa libertad que cruzó los Andes se construyó mucho antes, en Las Chacras, Renca, San José del Morro, Villa Mercedes, Balde, Jarilla y cada posta sanmartiniana. El Ejército de los Andes no nació solo en un campamento militar: nació en los pueblos de Cuyo, con el esfuerzo y el sacrificio de toda una región.

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