El secreto que Alilo Ortiz reveló sobre Angelelli a 50 años de su asesinato
¿Qué sabía Alilo Ortiz sobre los días previos al asesinato de Angelelli? Su testimonio exclusivo revela un pedido de ayuda que recibió una respuesta escalofriante.
A cinco décadas del asesinato de Monseñor Enrique Angelelli, un testigo privilegiado rompió el silencio y aportó datos inéditos sobre los días previos al crimen que conmocionó a La Rioja y al país.
Alilo Ortiz, quien fue alumno del obispo y secretario de la Curia entre 1970 y 1976, dialogó con Medios Provincia y reconstruyó episodios que pocos conocían. Su relato no solo repasa la figura del religioso, sino que también arroja luz sobre las amenazas que ya pesaban sobre él.
El libro que guarda la memoria
Ortiz reveló que escribió "El Angelelli que yo conocí" con un objetivo claro: recuperar los momentos más importantes que vivió junto a quien fue su profesor en el seminario y luego una figura central en su vida. "Tratando de recuperar, de alguna manera, las cosas más importantes que tuve yo con él desde que fue mi profesor, cuando era seminarista, hasta cada momento", explicó.
Pero no todo fue nostalgia. Durante la entrevista, Ortiz hizo una aclaración que sorprende: "Yo no fui secretario de Angelelli. Fui secretario de la Curia". Una distinción que, según contó, marcó su función real en aquellos años convulsionados.
¿Cómo llegó a ese cargo?
El exfuncionario eclesiástico relató que asumió el puesto entre fines de 1969 y comienzos de 1970, tras la renuncia del secretario anterior. En ese momento, Angelelli lo convocó con estas palabras: "Me parece lindo, pero estoy con un problema. Me acaba de renunciar el secretario de la Curia y necesito alguien que me acompañe en esa tarea".
Ortiz aceptó el desafío, y el obispo le fue enseñando el oficio sobre la marcha. "Lo importante es que vos estés dispuesto a acompañarme en esta tarea. Ya iremos viendo cómo desarrollarla", le dijo Angelelli.
La función, lejos de limitarse al escritorio, implicaba ser "secretario general de todos los movimientos que hay en la diócesis", según recordó Ortiz. Así le tocó recibir a sacerdotes, religiosas y laicos que llegaban de todo el país para ver qué estaba sucediendo en La Rioja.
El episodio que anticipó la tragedia
Uno de los momentos más escalofriantes del relato ocurrió pocos días antes del asesinato de Angelelli. Ortiz recordó el caso del sacerdote Carlos "Cacho" Murias, quien tras el asesinato de los curas Murias y Gabriel Longueville había realizado una predicación cuestionando a los responsables.
La Policía buscaba a Murias, y ante esa situación, Ortiz se reunió con Angelelli en el Obispado. "Lo menos que se nos ocurrió fue que alguien vaya a darle la noticia y ver qué se puede hacer", contó. Viajó junto a "el Gringo" Fraulini, y en el camino analizaron la posibilidad de sacar a Murias de Chamical y llevarlo a Córdoba. Pero al llegar, les informaron que el sacerdote ya había sido localizado y debía presentarse a declarar al día siguiente.
El pedido de ayuda que recibió una respuesta demoledora
Ante ese escenario, Angelelli decidió viajar a Córdoba para buscar respaldo en la cúpula eclesiástica. Ortiz lo acompañó, y notó algo extraño: "Me llamó la atención porque como si hubiese bajado la guardia me dice: 'Bueno, para entonces nos reunimos'".
El encuentro inicial no se concretó, y fueron derivados a Santa Fe. Allí, un referente de la Iglesia les respondió con una frase que hoy resuena con dramática ironía: "Díganle al Pelado que ya no podemos hacer nada. Lo que tenga, la seguridad de nuestras oraciones".
El testimonio de Ortiz permite reconstruir, desde adentro, el clima de desprotección que rodeaba a Angelelli. A cinco décadas de su muerte, su figura sigue ligada al compromiso con los más vulnerables y a la defensa de los derechos humanos, pero también a una historia que aún guarda secretos por revelar.