El secreto que el yoga revela: la mirada de una instructora jujeña que te hará detener el ritmo
¿Alguna vez sentiste que la vida pasa demasiado rápido? Una instructora jujeña revela cómo el yoga puede abrirte los ojos a lo que ignorás a diario. Conocé su historia.
Mientras el mundo corre a toda velocidad, una instructora jujeña propone frenar y mirar alrededor. Meli Cid Conde asegura que el yoga transforma la manera de percibir la vida cotidiana, y su reflexión invita a reconsiderar qué estamos dejando pasar.
En diálogo con TodoJujuy, la profesora explicó que esta disciplina no se limita a las posturas físicas, sino que modifica la relación con el entorno, la naturaleza y los detalles que suelen pasar inadvertidos.
¿Por qué el yoga cambia la mirada?
Según Cid Conde, la práctica constante genera una conciencia más plena del presente. "Sí, porque empezamos a valorarla muchísimo más. La persona que hace yoga tiene una mirada distinta de la vida", afirmó.
Sin embargo, aclaró que no se trata de volverse alguien diferente ni de alcanzar un estado iluminado. "Nos vamos puliendo. No porque uno se vuelva espiritual como un iluminado o ande flotando", dijo entre risas.
Un trabajo integral: cuerpo, mente y espíritu
La instructora destacó que el yoga actúa de manera integral sobre la persona. "Utilizamos cuerpo, mente y espíritu. Entonces uno termina una clase y ve las cosas distintas", señaló.
Esa combinación, agregó, ayuda a reducir el estrés y a prestar atención a aquello que las obligaciones diarias suelen relegar.
Flores que avisan: el ejemplo de la naturaleza
Para ilustrar su punto, Cid Conde invitó a observar lo que ocurre alrededor. "¿Ustedes se dieron cuenta de la cantidad de flores que están apareciendo ahora, antes de que empiece la primavera? Cómo se adelantó el clima", comentó.
El yoga, sostuvo, permite recuperar la capacidad de contemplar esos pequeños cambios. "'Qué lindo el viento', 'está más fresco', 'está más tibio'. Si no, pasamos por la vida corriendo y esas cositas sutiles no las experimentamos", reflexionó.
Salir del piloto automático
La instructora criticó el ritmo acelerado que lleva a vivir en automático. "Estamos con las anteojeras, como los caballitos, y le metemos para adelante. A veces hay que sacarlas y descubrir todo lo que hay alrededor. Y eso logramos con el yoga", afirmó.
Ese cambio de perspectiva, advirtió, no surge de inmediato, sino que se construye con práctica constante y momentos dedicados a respirar, observar y conectar con el presente.
Para Cid Conde, el yoga trasciende el ejercicio físico: propone un espacio para detenerse, escuchar al cuerpo y recuperar el equilibrio en la rutina. No se trata de lograr una postura perfecta, sino de incorporar herramientas para vivir con mayor calma y atención, algo que se refleja también fuera de la clase.