El secreto que esconde el Valle de la Luna y solo un dron puede revelar
¿Qué se esconde en el Valle de la Luna que solo un dron puede captar? Un vecino de General Roca lo revela con imágenes que parecen de otro mundo. Conocé los secretos de este paisaje patagónico.
En el corazón de la Patagonia, un paisaje milenario guarda un tesoro invisible para quienes lo recorren a pie. Desde las alturas, las rocas se transforman en obras de arte abstracto que desafían la imaginación. Un vecino de General Roca decidió cambiar su perspectiva y descubrió un mundo nuevo.
Una mirada desde el cielo
La idea surgió al observar la libertad de las aves y su forma única de contemplar el mundo. Solo desde un avión, un parapente o un dron es posible acercarse a esa experiencia. Fue así como este aventurero comenzó a explorar los Valles de la Luna Rojo y Amarillo con su dron, revelando una belleza que permanecía oculta.
Estas formaciones geológicas, esculpidas por la erosión durante más de 100 millones de años, ofrecen dos paisajes contrastantes: uno dominado por impresionantes volúmenes rocosos que parecen esculturas gigantes, y el otro por profundos cañadones que invitan a la exploración. Pero fue al elevarse que el paisaje se convirtió en un espectáculo completamente distinto.
El arte abstracto de la tierra
Desde el aire, las líneas, volúmenes y formas de las rocas se combinan en composiciones que parecen salidas de un sueño. Cada sombra y cada curva despiertan nuevas emociones, transformando el terreno en un ballet visual lleno de misterios. Esta experiencia renovó la conexión con la naturaleza y demostró que, a veces, basta con cambiar el ángulo para descubrir un mundo nuevo frente a nuestros ojos.
¿Por qué estos colores?
Los tonos rojo y amarillo de los valles se deben a las diferentes etapas de oxidación del hierro en las rocas sedimentarias. El Valle Rojo, con sedimentos del período Cretácico (hace 100 a 120 millones de años), experimentó una oxidación completa que tiñó las arenas con un rojo profundo. En cambio, el Valle Amarillo, con sedimentos del Paleoceno (hace unos 55 millones de años), muestra tonos beige y dorados por una oxidación parcial de minerales como la limonita o la goethita. La luz solar, especialmente al amanecer y atardecer, intensifica estos pigmentos, creando un espectáculo visual único.
Cómo llegar al Valle de la Luna
El Valle Rojo es el más accesible: se encuentra a 18,5 km del centro de Roca, por la Ruta Provincial 6, cruzando el puente del río Negro en Paso Córdoba. Hay estacionamiento y es ideal para familias. El Valle Amarillo requiere una caminata de baja dificultad desde el sector Náutico, de unos 30 minutos, y es preferido por observadores de aves y ciclistas. También se puede llegar en colectivo urbano con la línea «Paso Córdoba».