El secreto que esconden los feedlots: un récord histórico que cambia las reglas del juego ganadero
Los corrales de engorde argentinos están llenos como nunca, pero lo que ocurre dentro es lo que realmente sorprende. Un cambio radical en el tipo de animal que se encierra está reescribiendo las reglas de la producción ganadera. ¿Qué estrategia están siguiendo los productores y cómo impactará en el precio de la carne?
Los corrales de engorde argentinos no solo baten récords de ocupación, sino que están transformando profundamente el esquema productivo. Un cambio silencioso en la composición de la hacienda revela una estrategia que redefine el futuro de la carne. Un informe del mercado ganadero de Rosario (Rosgan) detalla cómo la actividad alcanzó niveles elevados con existencias nunca antes vistas.
Según los datos oficiales del SENASA, al 1° de marzo los feedlots del país alojaban 1,88 millones de cabezas. Esta cifra representa un incremento del 9% con respecto al récord histórico del año anterior, que para la misma fecha se ubicaba en 1,73 millones de animales.
¿Qué cambió dentro de los corrales?
La verdadera novedad no está solo en la cantidad, sino en el tipo de animal que hoy pisa los corrales. El desglose por categorías muestra una transformación radical. Hace un año, los terneros y terneras recién destetados constituían el 42% del stock total en los feedlots. Sin embargo, ese porcentaje ha caído abruptamente al 31%.
En contraste, los novillitos y vaquillonas han ganado un espacio decisivo. Su participación, que en marzo de 2025 era del 43%, se ha disparado hasta representar el 53% de toda la hacienda en encierre. Este giro es una señal inequívoca de un nuevo modelo que gana terreno.
El informe de Rosgan señala que esto evidencia un cambio gestado desde el año pasado, caracterizado por una mayor retención de animales a campo. Los productores están optando por una recría previa, ingresando luego el ganado a los corrales con un peso significativamente mayor.
La lenta salida de los terneros
Los números del SENASA confirman esta tendencia. En lo que va del año, la salida de terneros desde los campos se ha ralentizado un 26% en comparación con el 2025. Enero fue un mes particularmente bajo, con menos de 350 mil terneros y terneras movilizados para cría o invernada, cuando los promedios históricos para ese mes rondan las 600 mil cabezas.
La situación mejoró levemente en febrero, mes en el que se superaron los 620 mil animales trasladados. No obstante, esta cifra sigue estando muy por debajo de los 800 a 900 mil que son habituales. Paralelamente, el ingreso de terneros a los feedlots cayó tres puntos porcentuales, con aproximadamente 140 mil cabezas incorporadas, un 30% menos que el promedio de los últimos tres años.
La ecuación económica actual juega a favor del encierre. La relación insumo-producto para la compra de granos es claramente favorable. Históricamente, con un kilo de novillito terminado se podían adquirir entre 10 y 12 kilos de maíz. En la actualidad, esa relación se ha ampliado hasta los 20 kilos.
Este escenario se debe a la evolución de los precios. El maíz, que a mediados de enero cotizaba por encima de los $270-$280 por kilo, hoy se ubica alrededor de los $250, marcando una baja cercana al 10%. En el mismo lapso de 30 a 45 días, el precio de la hacienda gorda ha experimentado una suba superior al 20%, con el novillito pasando de $4300 a más de $5000 por kilo.
Un incentivo poderoso que retiene la hacienda
El aumento en el precio del ganado gordo refleja directamente los altos valores de reposición de la invernada liviana, en un contexto donde la oferta es extremadamente limitada. Con valores del ternero que superan los $6500 y que incluso alcanzan pisos por encima de los $7.000 para los más livianos, el incentivo para retener el ganado en el campo es muy fuerte.
Los productores prefieren postergar la venta para sumar kilos adicionales mediante la recría. Este panorama permite proyectar una zafra relativamente lenta que, sumada al faltante estructural de oferta, mantendrá los valores del ternero elevados a lo largo de todo el año.
Los buenos márgenes que actualmente ofrecen la recría y la invernada están incentivando, en mayor medida que la expansión de la cría, el ingreso de nuevos actores al negocio ganadero. La capitalización en vientres, por ahora, se está dando principalmente a nivel de cada productor, a través de una mayor retención de sus propias hembras.
En síntesis, el sector ganadero atraviesa una fase de reconfiguración donde la recría gana un protagonismo inédito y el feedlot consolida su rol como la etapa estratégica de terminación. La firmeza en los valores de reposición y la favorable relación insumo-producto sostienen los incentivos al encierre, aunque en un marco de oferta restringida que seguirá condicionando la dinámica del mercado en los próximos meses.