El secreto que escondían las seis esculturas de la Catedral de San Juan tras 80 años de abandono
¿Sabías que seis esculturas del siglo XIX estuvieron perdidas en distintos rincones de San Juan? Ahora vuelven a la Catedral tras una restauración que reveló detalles ocultos.
Seis esculturas históricas que datan de 1870 y que sobrevivieron al terremoto de 1944 fueron restituidas a la Catedral de San Juan luego de una restauración integral que duró meses. Las piezas, adquiridas en Francia, habían sido dispersadas por distintos puntos de la provincia y ahora vuelven a lucir en todo su esplendor.
Las obras, que representan a santos y figuras religiosas, presentaban un avanzado estado de deterioro por el paso del tiempo y la exposición a condiciones ambientales adversas. Especialistas en conservación de bienes culturales aplicaron técnicas de limpieza, consolidación estructural y restitución cromática para devolverles su aspecto original.
¿De dónde vinieron y por qué estuvieron perdidas?
Las esculturas fueron encargadas a la Fundición Val D’Osne de Francia en 1870 para decorar la antigua iglesia matriz de San Juan. Tras el devastador terremoto de 1944, que destruyó gran parte de la ciudad, las piezas fueron retiradas de la fachada y trasladadas a distintos lugares: algunas quedaron en Casa de Betania, otras en el patio lateral de la Catedral y una de ellas, la de San Pedro, fue a parar al Seminario Arquidiocesano.
Durante décadas, estas obras permanecieron en condiciones precarias, expuestas al olvido y al desgaste. Recién ahora, con la restauración integral, pudieron ser recuperadas y devueltas al interior del templo mayor.
Un hito para la identidad religiosa de San Juan
Desde la Iglesia destacaron que la restitución no solo enriquece el patrimonio cultural de la Catedral, sino que también devuelve a los fieles y visitantes la posibilidad de apreciar estas piezas en óptimas condiciones. "Es un rescate fundamental para la identidad religiosa de la provincia", señalaron las autoridades eclesiásticas.
El edificio catedralicio, ubicado en pleno centro de la capital sanjuanina, suma así un nuevo atractivo que consolida su valor histórico, arquitectónico y espiritual. La comunidad ya puede recorrer el interior y admirar las seis esculturas que, después de más de ocho décadas, volvieron a su hogar.