El secreto que guarda Misiones: por qué cada cumpleaños es una celebración del mestizaje
La directora del Archivo Histórico de Posadas suelta una frase que incomoda: en Misiones, el mestizaje está tan naturalizado que ni siquiera hace falta festejarlo. Pero hay un dato que pocos conocen sobre los primeros inmigrantes y que ella misma revela.
La historia de Misiones es la historia de un crisol de culturas que se fusionaron desde los primeros asentamientos. En el marco del Día del Inmigrante, la directora del Archivo Histórico Municipal de Posadas, Silvia Gómez, repasó el proceso de poblamiento de la provincia y la definió como un ejemplo de convivencia y sincretismo cultural.
La historiadora recordó que la efeméride tiene un trasfondo profundo: la fecha oficial data de 1949 y homenajea un decreto firmado en 1812. Pero para Gómez, en Misiones ese reconocimiento casi sobra: “Nosotros lo tenemos tan naturalizado que casi ni hace falta festejarlo. Cada cumpleaños nuestro es como si estuviéramos celebrando este tipo de mestizajes”, reflexionó.
Los orígenes de la colonización
Al ser consultada sobre los primeros registros de inmigrantes en la provincia y en Posadas, la funcionaria diferenció los procesos formales de los movimientos previos que ya existían. Explicó que los datos oficiales arrancan en 1897 con un programa de inmigración, pero que el fenómeno es mucho más antiguo: “Siempre tuvimos gente que venía de otras naciones y que se quedaban a vivir, no todos, pero se quedaban a vivir”, detalló, remontándose a la época jesuítica.
El desarrollo de los pueblos y colonias del sur y centro de Misiones se consolidó con una mezcla entre recién llegados y habitantes locales. Las colonizaciones se fundaron “sobre la base de asentamientos de núcleos poblacionales que ya existían”, puntualizó. El Estado, dijo, legitimó esas realidades territoriales donde convivían inmigrantes y criollos en localidades como Apóstoles, Azara y Bonpland.
El debate sobre la discriminación
La Fiesta Nacional del Inmigrante, que se realiza en Oberá, es la síntesis de ese recorrido que ya supera las cuatro décadas. Para Gómez, la celebración muestra la esencia de la provincia al resto del país: “Somos producto de este gran flujo de gente que vino buscando, sobre todo lo que hoy es nuestro país, paz, pan y libertad”, afirmó.
La historiadora también se refirió a las discusiones sobre discriminación y prejuicios en la sociedad argentina. Sin eludir el tema, llamó a la reflexión interna: “Hay que hacerse cargo de las cosas, también lo tenemos, no a niveles preocupantes como en otros lugares del mundo, pero también lo tenemos porque lo distinto siempre genera reacciones encontradas”. Aun así, diferenció la realidad misionera: “Nosotros ya nacemos con esto porque es parte del contexto en el que crecemos”.
La mirada del ministro de Educación
El ministro de Educación de Misiones, Ramiro Aranda, también participó del acto y puso el foco en la conformación social de la provincia. “Nosotros tenemos la mayoría de nuestro territorio lindante con otros países. Cuando se habla de crisol de razas, y por eso está también la Fiesta Nacional del Inmigrante aquí, tiene que ver con toda esta mixtura que tenemos nosotros y que nos pasa por la sangre”, expresó.
Aranda apeló a su propia historia familiar para graficar esa diversidad: “Yo vengo como Aranda, descendencia paraguaya, española, pero también por Krutki, descendencia ucraniana, y cómo se va mezclando. Todos tenemos alguna costumbre, alguna tradición que traemos de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos”, señaló. Durante la ceremonia, el funcionario entregó reconocimientos a ciudadanos vinculados con la comunidad inmigrante y destacó: “Lo lindo que tiene nuestra provincia, que alberga a todos, que nos cuida a todos y todos nos podemos sentir parte, independientemente de si nacimos en la Argentina o no”.