El secreto que un joven reveló sobre la pasta de maní y el emprendimiento que lo hizo viral

Un estudiante de 18 años reveló en un video lo que la industria no cuenta sobre un alimento muy popular. Lo que empezó como una denuncia se transformó en un emprendimiento que facturó medio millón de pesos en meses y ya tiene a miles de seguidores en vilo. Esta es la historia detrás del fenómeno.

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El secreto que un joven reveló sobre la pasta de maní y el emprendimiento que lo hizo viral

Un video en redes sociales destapó una práctica poco conocida de la industria alimenticia y desencadenó el nacimiento de un proyecto que cautivó a miles. Franco Leonardi, un estudiante secundario de 18 años, descubrió que muchas pastas de maní industriales se elaboran con materia prima descartada y decidió crear una alternativa desde cero en su casa, logrando un crecimiento explosivo.

Detrás de la cuenta de Instagram Giapura está Franco, quien aún cursa el secundario técnico. Su interés por la alimentación y el deporte lo llevó a ser un gran consumidor de pasta de maní. “Siempre entrené y me interesó la alimentación. La pasta de maní es un alimento muy completo para el deporte, así que consumía mucho”, relató a TN.

La revelación que cambió todo

El punto de inflexión llegó cuando un conocido de su familia, vinculado al sector del maní, le explicó un detalle clave del negocio. Le contaron que frecuentemente este producto se fabrica con maní que no alcanza la calidad para venderse entero, ya sea por ser viejo, estar partido o tener otros defectos. “Ahí pensé que podía hacer algo distinto”, aseguró el joven emprendedor.

Los primeros intentos fueron ensayo error. (Foto: gentileza Franco Leonardi)
Los primeros intentos fueron ensayo error. (Foto: gentileza Franco Leonardi)

Con esa idea, comenzó a experimentar en su hogar. Sin equipamiento profesional, sus herramientas fueron una minipimer y una gran dosis de perseverancia. “Arranqué haciéndola para mí. Compraba maní y lo procesaba, pero la primera vez fue un desastre”, recordó entre risas.

Los comienzos fueron de prueba y error. No sabía que el maní debía tostarse para liberar sus aceites naturales y lograr la textura cremosa deseada. El proceso era tan artesanal que el electrodoméstico se recalentaba. “Procesaba un rato y después tenía que meter la minipimer en el freezer diez minutos porque se recalentaba muchísimo. Era todo muy básico y casero”, explicó.

El video viral que impulsó el negocio

Mientras terminaba el ciclo lectivo, Franco grabó un video contando lo que había descubierto sobre la industria y mostrando su proceso casero. La respuesta en redes sociales fue inmediata y abrumadora. “El primer día ya tenía mil seguidores nuevos. Para mí era una locura. Ahí dije: ‘no puedo dejar esto'”, contó sobre el momento que marcó un antes y un después.

En sus intentos buscó conseguir que la consistencia sea cada vez sea más cremosa. (Foto: gentileza Franco Leonardi)
En sus intentos buscó conseguir que la consistencia sea cada vez sea más cremosa. (Foto: gentileza Franco Leonardi)

Ese fue el impulso que necesitaba para profesionalizar la iniciativa. “Compré una procesadora más potente, compré frascos, empecé a organizar todo como si fuera algo más serio. Y ahí arrancó todo”, señaló. El crecimiento en Instagram fue meteórico: en pocos meses acumuló cerca de 20 mil seguidores con apenas un puñado de videos.

Las ventas comenzaron a fines de diciembre, con tandas limitadas de entre 60 y 100 frascos que se agotaban rápidamente. En sus primeros cuatro meses de actividad, estima haber producido unos 100 kilos de pasta de maní. “Habré facturado alrededor de medio millón de pesos, pero reinvertí casi todo”, aclaró, destacando que el balance es positivo y la demanda es real.

Franco comenzó con su emprendimiento en noviembre y ya cuenta con casi 20 mil seguidores. (Foto: gentileza Franco Leonardi)
Franco comenzó con su emprendimiento en noviembre y ya cuenta con casi 20 mil seguidores. (Foto: gentileza Franco Leonardi)

La filosofía detrás de “Giapura”

El nombre del emprendimiento no es casual. Giapura sintetiza el concepto de “energía pura”. “La idea es que, a diferencia de muchas pastas industriales, la nuestra ofrece maní puro, de buena calidad, sin agregados. Es un alimento real que te aporta grasa, proteína. Energía y maní puro”, definió Franco.

Su contenido en redes no se limita al producto. Documenta su rutina de entrenamiento, alimentación y el día a día del proyecto, construyendo una marca alrededor de un estilo de vida. “Siempre me gustó inspirar a otros. Mis amigos vienen a preguntarme cosas del gimnasio o de la comida. Ayudar a otros a mejorar o animarse a hacer cosas también me llena mucho”, reflexionó.

"Giapura promueve la alimentación sana, energía y maní puro", asegura Franco. (Foto: gentileza Franco Leonardi)
“Giapura promueve la alimentación sana, energía y maní puro”, asegura Franco. (Foto: gentileza Franco Leonardi)

El apoyo familiar fue fundamental. Sus padres lo respaldaron desde el inicio, ayudándolo con la inversión inicial y participando detrás de cámara. Su hermano se ocupa de la filmación. Además, forma parte de un círculo de amigos emprendedores donde se apoyan mutuamente, ya que varios tienen sus propios proyectos.

Video Placeholder Franco comparte videos de todo el proceso, tanto de la fabricación como del propio empaquetado. (Video: gentileza Franco Leonardi)

Los ambiciosos planes de expansión

Mientras finaliza el secundario, Franco ya piensa en escalar su emprendimiento. Su principal desafío es aumentar la capacidad productiva, que hoy es de un kilo por hora. Está evaluando la compra de una máquina que pueda producir entre 15 y 30 kilos por hora para satisfacer la demanda.

Paralelamente, innova con lo que tiene a mano: está adaptando partes de un viejo lavarropas para construir su propio tostador de maní, un proceso que también comparte con su comunidad online.

Su visión es ambiciosa. “Mi objetivo es llegar a todo el país. Primero con envíos y lanzamientos online, y después a través de dietéticas o revendedores”, afirmó. Incluso planea implementar una estrategia de venta inspirada en las marcas de ropa: lanzamientos limitados o “drops” de frascos que se vendan hasta agotar stock, para generar expectativa y validar el producto.

Concluye con una filosofía clara: “Capaz no termino viviendo de la pasta de maní, pero quiero inspirar a otros, mostrar el proceso y ayudar a que más personas se animen a crear algo propio”.

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