El sello que cambió el olivo sanjuanino y nadie vio venir

San Juan produce el 30% del aceite de oliva que Argentina exporta y un sello de calidad le abrió las puertas del mundo. Pero el sector tiene un desafío pendiente que preocupa a los productores: no es lo que muchos imaginan.

· 3 min de lectura
El sello que cambió el olivo sanjuanino y nadie vio venir
El sello que cambió el olivo sanjuanino y nadie vio venir

La Cámara Olivícola de San Juan cumple casi ocho décadas de trabajo y se consolida como un actor clave de la economía provincial, con la Indicación Geográfica como estandarte y el 30% de las exportaciones nacionales de aceite de oliva. Un recorrido que empezó en 1947, cuando un grupo de productores decidió organizarse para defender una actividad que ya moldeaba el paisaje sanjuanino.

La institución, presidida por Daniel Fernández, nació como la primera Cámara de Olivicultores y con el correr de los años se transformó en un espacio de diálogo constante con los distintos gobiernos provinciales. Su objetivo: consolidar a San Juan como referente nacional del sector.

En ese camino, la cámara defendió los intereses de sus socios frente a acuerdos internacionales complejos, como los de la Unión Europea y el Mercosur, y gestionó líneas de crédito que resultaron fundamentales para sostener la actividad en momentos críticos.

Una cadena que va del campo a la fábrica

Hoy la Cámara reúne cerca de 30 miembros, una diversidad que refleja el dinamismo del sector: desde grandes empresas exportadoras con tecnología de punta hasta pymes y proyectos familiares que le dan vida a la Ruta del Olivo.

Un rasgo distintivo de la cámara sanjuanina es que abarca la cadena completa, desde el trabajo agrícola en el campo hasta el procesamiento en fábrica. La comisión directiva organiza su labor en dos grandes áreas, aceite de oliva y aceitunas de mesa, para garantizar una representación equitativa tanto del pequeño productor como de las corporaciones de mayor escala.

El sello que abrió puertas

Entre los hitos que marcaron la historia reciente, Fernández destacó la obtención de la Indicación Geográfica (IG). "Un logro sin precedentes fue la obtención de la Indicación Geográfica (IG), un sello que ubica al producto sanjuanino en los estándares de calidad más exigentes del mundo", afirmó el presidente.

Ese reconocimiento no es un dato menor: San Juan genera hoy el 30% del total de aceite de oliva que Argentina exporta, con destinos como Brasil, Estados Unidos y Europa. Para la cámara, esto confirma que el asociativismo es la herramienta más sólida para avanzar en la industria.

El desafío que viene

Mirando hacia adelante, Fernández planteó que el reto central no pasa por la asistencia estatal, sino por alcanzar la equidad necesaria para competir de igual a igual en el escenario internacional.

La historia olivícola sanjuanina es la prueba de cómo el esfuerzo compartido puede convertir un cultivo regional en un embajador de calidad global. Y el camino recorrido demuestra que la unidad del sector sirvió para proteger las políticas de producción y para afrontar la apertura de mercados.

Más para leer

Siete bodegas de San Juan se unieron para exportar: lo que lograron en seis meses
Economía
San Juan, minería y la revolución de la IA: la predicción que se está cumpliendo en tiempo récord
Economía
El reparto que casi nadie mira: cuánto recibe San Juan por cada habitante
Economía
El rechazo que se transformó en la llave para crecer en San Juan
Economía
San Juan quiere una tajada del nuevo mapa productivo: por qué la minería no alcanza sin esto
Economía
El changuito en San Juan cuesta $930.784: el detalle que cambia todo
Economía