El Senado debate el futuro de los biocombustibles y lo que se viene cambia el precio de la nafta
El Senado debate un nuevo régimen de biocombustibles y lo que se define en el recinto cambia las reglas del juego para el sector. El proyecto ya tiene un número clave que impactará en el surtidor, y no es el que muchos esperaban.
El Senado de la Nación puso sobre la mesa un nuevo Régimen de Biocombustibles que promete reordenar el sector y que, según sus impulsores, tendrá un impacto directo en lo que los argentinos pagan al cargar combustible. La iniciativa, empujada por las cámaras azucareras y aceiteras, elimina los cupos discrecionales y los reemplaza por licitaciones públicas para dar mayor transparencia y competencia.
La senadora salteña Flavia Royón, presidenta de la comisión de Energía, Minería y Combustibles, fue la encargada de defender el dictamen. Para la legisladora, el proyecto es fruto del consenso entre distintos sectores y busca equilibrar la actividad con una mirada de largo plazo.
“Este dictamen busca preservar y dar previsibilidad a las capacidades productivas existentes, pero al mismo tiempo crear una transición hacia un marco más competitivo, más transparente y abierto a nuevas tecnologías”, aseguró Royón durante la sesión.
Qué cambia en la nafta y el gasoil
El texto eleva del 12% al 15% el corte obligatorio de bioetanol en las naftas. En el caso del biodiésel, prevé fijar inicialmente una mezcla del 7,5% en el gasoil y llevarla al 10% un año después de la sanción de la ley.
Royón destacó que la norma no solo aumenta los cortes, sino que también regula cómo se abastecen y comercializan esos productos. “El dictamen no solo aumenta los cortes del bioetanol y del biodiesel, sino que también regula cómo se abastecen esos cortes y cómo se comercializan estos productos, es decir, cómo se garantiza una transición ordenada”, explicó.
La senadora puso el foco en el biodiésel, donde se establece un período de transición hasta 2036. “Eso asegura que la apertura no va a ser abrupta; es un esquema que progresivamente reduce la porción reservada a empresas no integradas y amplía gradualmente la competencia en el sector”, remarcó.
Con el debate en marcha, el sector agroindustrial y las petroleras siguen de cerca una discusión que definirá reglas de juego para la próxima década.