El Senado tiene la ley de biocombustibles en sus manos y las provincias del norte redoblan la presión
El Senado tiene en sus manos una ley que define el futuro de los biocombustibles y las provincias del norte apuran el debate. Lo que está en juego toca directo al campo y a la industria regional, pero el desenlace sigue sin definirse.
Entidades industriales del norte y del campo salieron a reclamar que el Senado trate cuanto antes el proyecto de ley de biocombustibles, cuyo dictamen fue aprobado el 3 de septiembre y sigue trabado en plena negociación. El pedido lo hicieron las Uniones Industriales del Norte Grande (Uninor) y Coninagro Córdoba, que apuntan a los legisladores para que el tema entre en la agenda de las próximas sesiones.
Uninor fue contundente en su comunicado: la nueva normativa "significa un cambio profundo de la normativa actual y es una oportunidad estratégica para consolidar una política energética moderna, federal y orientada al crecimiento productivo, la generación de empleo y el desarrollo sustentable del país". La entidad agrupa a las cámaras industriales de las provincias del norte, donde la caña de azúcar, el maíz y la soja son materia prima central para la actividad.
En esa línea, agregaron: "El aprovechamiento industrial de la caña de azúcar, el maíz, la soja, la madera y otras materias prima que se producen en la región, es decir, el agregado de valor en origen es fundamental para darle competitividad a una producción que, de otra manera, sólo encuentra la muralla del costo de la distancia para acceder a los mercados más demandantes y a los puertos".
Qué piden los industriales
Para Uninor, el proyecto "genera competencia, apertura económica, posibilidad de políticas provinciales específicas y eficiencia en los mercados energéticos". Y cerraron: "La oportunidad es ahora, solicitamos y confiamos en su apoyo para su aprobación en el Senado".
Coninagro Córdoba, en tanto, pidió a los legisladores de esa provincia que "prioricen la sanción del dictamen". La entidad advirtió que "necesitamos una ley que dé previsibilidad de largo plazo, pero también reglas parejas para que las cooperativas y pymes del interior puedan competir en igualdad de condiciones. Cada semana de demora es una señal negativa para quien tiene que decidir si invertir hoy".
La Bolsa de Cereales de Córdoba también se pronunció a favor: "El incremento progresivo de los cortes, la incorporación de nuevos productos y mercados, permitir a las provincias legislar para mayores usos explotando las potencialidades de sus territorios y el desarrollo de una mayor competencia, constituyen una oportunidad estratégica y contribuyen a la transición energética y a la reducción de emisiones".
Qué traba al proyecto
La Libertad Avanza y los bloques dialoguistas acordaron elevar los cortes obligatorios de bioetanol del 12% al 15% para las naftas y de biodiésel del 7% al 10% para el gasoil. Esos porcentajes comenzarían a aplicarse un año después de la sanción de la ley.
El nudo del conflicto está en la participación de las pequeñas y medianas empresas no integradas de biodiésel. Las pymes, sobre todo las de Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa, reclaman mantener su porción del 7,5% del mercado, mientras que el proyecto establece una reducción progresiva de ese porcentaje hasta su eliminación en 2036.
La propuesta distingue dos segmentos: las compañías integradas, que participan en distintos eslabones de la cadena productiva, y las no integradas. Cuando el corte de biodiésel llegue al 10%, las firmas no integradas tendrían una participación del 6,5% del mercado total. Ese porcentaje bajaría al 5,5% en 2029, al 5% en 2030 y al 3% en 2031. A partir de 2032, el 7% del mercado podrá ser comercializado entre todas las empresas.
Ese esquema es rechazado por los bloques aliados que responden a las provincias del centro del país, que exigen garantizar una participación para las pymes del sector.
Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, entre enero y julio del 2026 se produjeron 621.000 toneladas de biodiesel en Argentina, un 12% más que el año pasado a esta altura, aunque se trata del tercer acumulado más bajo en los últimos diecisiete años. Por otro lado, la elaboración de bioetanol de maíz y caña de azúcar acumuló 575.000 toneladas, "concatenando ya siete años consecutivos de incremento interanual de la producción acumulada hasta julio".