El Señor J mandaba desde la cárcel y dos policías le cuidaban la zona: el barrio a 30 minutos del Obelisco que vivía con miedo
Un líder narco que daba órdenes desde la cárcel, dos policías que patrullaban la zona y un proyecto de reurbanización que nunca llegó: los secretos que la Justicia acaba de confirmar en villa Fraga.
Un joven al que en villa Fraga todos conocían como Señor J o Junior construyó un imperio de miedo en un asentamiento de Chacarita, a apenas 30 minutos del Obelisco. La Procunar, la Fiscalía Federal N°8 y la Policía Federal lograron desarmarlo: la Cámara Federal confirmó los procesamientos de la banda, incluida la connivencia de dos oficiales de la Policía de la Ciudad.
"Hace poco, un vecino abrió la boca y lo amenazaron de muerte. Casi pierde la vida, se tuvo que ir del barrio", contó una mujer del lugar. El miedo era la norma: nadie se animaba a denunciar.
Un barrio bajo control narco
El expediente, iniciado en febrero de 2025, describe a una organización dedicada al "almacenamiento, fraccionamiento y comercialización de sustancias estupefacientes". El juez federal Sebastián Casanello concluyó que el grupo ejerció una "suerte de gobernanza criminal que impactó en los derechos de los vecinos" y que dejó al descubierto "una presencia estatal cómplice o deficitaria".
El líder, identificado como Iván Galarza Carhuamaca, fue detenido y, según la resolución, seguía impartiendo directivas desde la cárcel.
El proyecto de reurbanización que quedó frenado
Para Casanello, el control territorial de la banda "desafió y se impuso" al proyecto de integración socio-urbana aprobado por la Ley N° 5799 en 2017, que buscaba reurbanizar y integrar el asentamiento. En su lugar, la investigación mostró "presencia estatal cómplice o deficitaria y vecinos atemorizados".
Los allanamientos y lo secuestrado
Con pruebas de la Procunar, la Fiscalía Federal N°8 y detectives de la División Área Metropolitana Oeste de la Superintendencia de Investigaciones contra el Narcotráfico, bajo coordinación del Departamento Federal de Investigaciones de la PFA, Casanello ordenó allanamientos en villa Fraga y en domicilios de Morón y Moreno.
El resultado: nueve detenidos, 10.236 dosis de cocaína, más de tres kilos de marihuana, $6.790.530, casi 7000 dólares, municiones y celulares.
Los dos policías que "liberaron la zona"
La investigación también apuntó a la Policía de la Ciudad. Casanello procesó sin prisión preventiva a dos oficiales de la Comisaría Vecinal 15 A, Fernando A. y Luciano S., que patrullaban en el llamado Móvil Fraga. Según el juez, "habrían cooperado" con la banda "asegurando que el comercio prohibido no fuera interrumpido ni perseguido por la actuación policial".
Para el magistrado, los uniformados "brindaron la cooperación necesaria para asegurar, desde su posición de integrantes de la Policía de la Ciudad, el desenvolvimiento y la continuidad del comercio de sustancias estupefacientes en el barrio".
En una oportunidad, los dos ingresaron a un inmueble que había sido la residencia de Galarza Carhuamaca. Según el informante registrado, allí funcionaba un centro de fraccionamiento y almacenamiento de drogas y se hacían "reuniones operativas". Los vecinos, además, lo describían como un lugar para "ocultar bolsas o esconderse de la policía".
Fuentes del Ministerio de Seguridad porteño informaron que uno de los procesados fue pasado a disponibilidad y el otro está en "condición de retirado".
La causa sigue abierta
La pesquisa no termina con estos procesamientos. Fuentes judiciales indicaron que continúa la búsqueda de otros integrantes aún no identificados. Casanello fundamentó la prisión preventiva de los narcos en el riesgo de que, en libertad, entorpezcan las medidas en curso: el análisis de los dispositivos secuestrados y testimonios que podrían revelar más implicados.