Las científicas que excavan la capital inca de Catamarca contaron de dónde sale la plata para las campañas y qué parte ponen ellas de su propio bolsillo. La expedición que se podrá seguir en vivo arranca en pocos días y todavía no está resuelto quién cubre todo.
Las investigaciones en El Shincal de Quimivil, uno de los sitios arqueológicos más importantes del país, avanzan en Catamarca con un problema de fondo que las propias científicas se encargaron de poner sobre la mesa: la falta de recursos estatales y la necesidad de recurrir a fondos privados para sostener las campañas.
La ecóloga y doctora en Ciencias Naturales Aylen Capparelli y la licenciada en Antropología Guillermina Couso integran el equipo interdisciplinario que trabaja en el sitio, ubicado en la localidad de Londres, departamento Belén. Esta mañana dieron detalles de la Expedición Inka en Infobae En Vivo y allí explicaron cómo se financian.
“Ponemos plata de nuestro sueldo”
Capparelli, que también pertenece a la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, describió el esfuerzo cotidiano que implica sostener los proyectos cuando los subsidios no llegan.
“Estamos acostumbrados a poner un montón de plata de nuestro sueldo para poder trabajar y sacar adelante los proyectos de investigación”, señaló la investigadora.
Los fondos, explicó, cubren desde la compra de microscopios y lupas para analizar restos hasta los traslados y el alojamiento de los especialistas durante las excavaciones. Sin ese respaldo, las campañas de campo se vuelven cuesta arriba.
La científica advirtió además que las ciencias sociales tuvieron dificultades para acceder a las convocatorias de subsidios durante los últimos dos años. Recién en 2026 se volvió a abrir una línea en la que pueden participar, según precisó.
En ese contexto, la Expedición Inka será financiada por la Fundación Azara, una entidad privada que sostiene la iniciativa y que transmitirá las tareas en vivo.
Qué se busca descubrir en El Shincal
El trabajo del equipo no se limita a excavar. El objetivo es reconstruir distintos aspectos de la vida de las sociedades que habitaron el actual territorio catamarqueño durante el período incaico.
Couso recordó que El Shincal fue uno de los principales centros políticos, administrativos y ceremoniales del Imperio inca en el noroeste argentino. Es una de las cinco capitales de provincia incaicas identificadas en el país, dentro de un territorio que reúne más de 200 sitios arqueológicos vinculados a esa civilización.
En la próxima campaña, los especialistas intervendrán una estructura conocida como cancha, una construcción característica de la arquitectura incaica que será excavada para conocer mejor sus características y posibles usos.
La arqueóloga también repasó los resultados de una intervención anterior: recuperaron cerámicas procedentes de distintas regiones, entre ellas Bolivia, Perú, Chile, Jujuy, Salta, otras zonas de Catamarca y Santiago del Estero. Esa diversidad de orígenes permite reconocer la circulación de personas y objetos hacia El Shincal y el peso que tuvo el lugar en las dinámicas políticas y redistributivas del Estado incaico.
La arqueobotánica y la relación con el ambiente
Uno de los trabajos que se desarrollarán durante la expedición estará vinculado a la arqueobotánica, la disciplina que estudia los restos vegetales recuperados en contextos arqueológicos para entender cómo las sociedades del pasado se relacionaban con su entorno.
Capparelli mostrará cómo se recuperan esos materiales, qué procedimientos se utilizan y qué información pueden aportar.
La especialista describió además las particularidades ambientales del área: El Shincal se ubica en un piedemonte, una zona de transición entre la montaña y las tierras bajas, donde las condiciones del suelo y la disponibilidad de agua favorecen el desarrollo de vegetación. La presencia de agua permanente y de especies como el algarrobo y el chañar forman parte de ese paisaje.
El análisis de los restos botánicos permite incorporar esa dimensión ambiental a la investigación y estudiar los recursos vegetales disponibles para las poblaciones que habitaron la región.
“No destruimos nada, conservamos todo”
Las investigadoras también se ocuparon de desarmar el mito del arqueólogo estilo Indiana Jones. Couso explicó que, a diferencia de esas historias de ficción, los arqueólogos no destruyen estructuras ni se limitan a recuperar objetos: deben registrar y conservar los materiales y los espacios intervenidos.
“Nosotros no destruimos nada, conservamos todo”, afirmó.
Capparelli sostuvo en la misma línea que el cuidado del patrimonio arqueológico, arquitectónico y biocultural es una prioridad para que pueda ser aprovechado por las sociedades actuales y las generaciones futuras. Destacó también la interacción permanente con las comunidades locales y originarias, que forman parte del vínculo de los equipos con el territorio.
Couso agregó que los objetos recuperados en El Shincal permanecen en el museo de sitio. La conservación, coincidieron, es parte central de la tarea científica y no una instancia posterior a la excavación.
Cómo seguir la expedición en vivo
La Expedición Inka se desarrollará del 17 al 20 de noviembre en El Shincal de Quimivil. Durante esas cuatro jornadas, el público podrá observar el trabajo de los especialistas entre las 11 y las 13 horas a través del canal de YouTube de la Fundación Azara.
Además de las excavaciones, se mostrarán herramientas y procedimientos utilizados en las investigaciones, entre ellos las tecnologías LIDAR y la fotogrametría, que permiten relevar y documentar espacios y estructuras.
La propuesta reunirá a especialistas en arqueología, arqueobotánica, fauna, cerámica y materiales líticos, entre otras áreas, para mostrar cómo se complementan distintas disciplinas en una misma investigación.
Las transmisiones también permitirán hacer preguntas en vivo a los investigadores, con el objetivo de acercar el trabajo científico al público y estimular nuevas vocaciones.