El silencio de la Casa Rosada: la estrategia de Milei para no romper con Brasil
¿Qué pasó con el embajador brasileño y por qué su regreso es clave para la relación con el principal socio comercial? Los detalles de la estrategia de Milei para evitar una crisis.
El regreso del embajador brasileño Julio Bitelli a Buenos Aires es interpretado por la Cancillería como un gesto de distensión en medio de la tensión diplomática desatada tras las declaraciones de Javier Milei en San Pablo. En la Casa Rosada buscan separar las diferencias políticas del vínculo institucional con el principal socio comercial del país.
Fuentes oficiales confirmaron que el Gobierno espera que Bitelli retome sus funciones, lo que consideran una señal de que la relación bilateral puede encauzarse. Sin embargo, admiten que los cruces entre Milei y Lula continuarán durante la campaña presidencial brasileña.
¿Qué busca el Gobierno con esta postura?
La estrategia oficial es clara: evitar que la confrontación política escale al plano institucional. Desde distintos canales, el Ejecutivo transmitió el mensaje de que las diferencias ideológicas no deben afectar la agenda comercial. Brasil es el principal socio comercial de Argentina, y la relación económica tiene un peso histórico que, según la visión oficial, está por encima de las disputas circunstanciales.
En la Casa Rosada sostienen que el enfrentamiento entre presidentes no representa un riesgo para el intercambio económico. Los sectores empresariales, aseguran, no observan un impacto derivado de la disputa política.
La respuesta de Brasil: una medida de alto impacto
El Gobierno de Lula convocó a consultas a Bitelli, una decisión que en el entorno presidencial consideran desmedida. Cerca de Milei señalan que existían alternativas menos drásticas, pero evitan escalar el conflicto públicamente.
Pese a las críticas de funcionarios brasileños —como el ministro de Hacienda Dario Durigan, que llamó “payaso” a Milei, y el vicepresidente Geraldo Alckmin, que dijo que el mandatario argentino “perjudica a su propio país”—, la estrategia argentina fue no responder. En Balcarce 50 entienden que una contestación oficial solo habría profundizado un conflicto que buscan mantener acotado al terreno político.
