El silencio de Milei que descoloca a su propio gobierno: 20 horas sin hablar de Brasil
Karina Milei hace lo imposible para que su hermano hable, pero el Presidente se niega. La ministra que faltó al gabinete y el malestar que nadie disimula.
Javier Milei siguió la definición brasileña desde la quinta de Olivos con la convicción de que su aliado se imponía. Cuando el resultado lo desmintió, se encerró en un mutismo que incomoda en la Casa Rosada. El presidente argentino es el único mandatario de la región que no se pronunció sobre el triunfo de Lula da Silva, y su cuenta de X estuvo 20 horas inactiva, algo poco habitual en él.
La derrota de Flávio Bolsonaro lo tomó por sorpresa. Desde el cierre de la primera vuelta, tres semanas atrás, Milei estaba convencido de que el candidato del oficialismo brasileño se quedaba con el balotaje. Se lo repetía a su entorno y por eso lo respaldó en público. El domingo, ese escenario se derrumbó y el mandatario vivió una jornada incómoda.
Primero siguió el conteo con entusiasmo; después, con fastidio. La orden fue no decir una palabra. Ni un tuit, ni un comunicado, ni una declaración. Solo rompió el silencio digital para celebrar la llegada del papa León XIV al país, un gesto que llamó la atención por el contraste con su hermetismo sobre Brasil.
La pulseada interna que nadie quiere asumir
En el Gobierno la tensión es palpable. Karina Milei empuja la idea de emitir un pronunciamiento oficial, ya sea desde la Presidencia o desde Cancillería, pero su hermano se resiste. La negociación es puertas adentro y no está resuelta.
“Karina está haciendo lo imposible para convencerlo. Quizás antes que termine el día lo logre. No es fácil”, confió a El Destape una fuente inobjetable del oficialismo con diálogo directo con ambos.
El silencio presidencial desconcierta incluso a los propios. Mientras tanto, las miradas se posan en la estrategia discursiva que adoptará el Ejecutivo en las próximas horas.
Dos relatos para un mismo resultado
Por un lado, en la Rosada buscan capitalizar el resultado como una señal de que los oficialismos pueden retener el poder. Esa fue la primera lectura del entorno de Santiago Caputo, el asesor presidencial, que escribió en esa dirección. Lo mismo hizo Felipe Núñez, funcionario del Ministerio de Economía que responde a Luis Caputo.
La otra línea de pensamiento es más cauta: esperar a que la Justicia brasileña se expida sobre el planteo de Bolsonaro de anular el balotaje por la extensión del horario de votación. Para algunos integrantes del Gabinete, directamente “hubo fraude”, aunque no hay resolución judicial que lo confirme.
La ausencia que habla
Karina Milei no es la única que reclama un pronunciamiento oficial. Patricia Bullrich también lo pide, y su ausencia en la reunión de gabinete que Milei encabezó desde las 9 de la mañana no pasó inadvertida. La ministra de Seguridad está molesta con el Presidente por dos motivos: las frases del viernes sobre las periodistas a las que “quemaría en la hoguera” y su reacción frente al triunfo de Lula.
Según quienes la rodean, Bullrich comenzó a transitar un camino para despegarse de La Libertad Avanza y lanzarse como candidata presidencial en 2027 con otro espacio. Sin embargo, aún no quiere dar el paso para no poner en crisis al Gobierno. Aguarda un hecho que la expulse definitivamente del espacio.