El socavón de Barranquitas que nadie arregla: lleva 20 años y los vecinos ya no saben qué hacer
Un pozo que se traga la calle y las esperanzas: el socavón de Barranquitas lleva 20 años y nadie lo arregla. ¿Qué está pasando bajo tierra?
En el corazón de Barranquitas, un pozo que se traga la calle y las esperanzas de los frentistas. El socavón de Ecuador al 3800, a una cuadra y media de avenida Perón, cumple más de dos décadas y, lejos de resolverse, se agranda día a día. Los vecinos, hartos de promesas incumplidas, claman por una solución urgente antes de que lleguen las lluvias que, temen, empeoren todo.
El hundimiento, que ya es parte del paisaje barrial, afecta la calzada, las veredas y varias viviendas. El agua se acumula de manera permanente, y tras cada tormenta, los frentistas deben usar una bomba para drenar el exceso. La situación, según advierten, se volvió insostenible.
¿Qué dice la vecinal?
El presidente de la vecinal fue contundente: “Una situación no da para más, un socavón casi histórico, ya es parte del barrio, lo cual no corresponde que sea así. Es algo que se fue agrandando con el tiempo”. El dirigente también alertó sobre el riesgo sanitario: “Algo que afecta mucho porque también se acumulan aguas servidas, lo que trae dengue y un montón de situaciones más”.
El drama de Norma: su casa se resquebraja
Norma, una de las vecinas más afectadas, describe cómo el suelo se mueve bajo sus pies. “Está afectando y cada vez más. Se nota en la vereda, que antes estaba perfecta y ahora está toda afectada en el frente; también hay movimientos en el tapial y en el portón, que a veces no se puede abrir o no se puede cerrar”, relató. Su preocupación va más allá de lo visible: “Creemos que puede haber una cañería rota y que el agua va arrastrando todo el suelo; acá abajo debe estar bastante ahuecado”.
El acceso a su casa se volvió una odisea. “Antes había una gran diferencia de nivel entre un lado y el otro del portón, quedaba un espacio y el auto no podía entrar o golpeaba abajo”, explicó. Aunque hicieron una modificación, el problema persiste: “De todas maneras salís como en dos ruedas”, describió con ironía.
¿La causa? Un sistema de desagües colapsado
Los frentistas tienen una teoría: el problema estaría en las cañerías. Uno de ellos señaló que “el problema es que no está funcionando como desagüe todo este tramo desde López y Planes, esta calle que desemboca en la RN 11 no está funcionando como desagüe de aguas pluviales porque está toda colapsada la cañería”. Y sentenció: “Este hundimiento es producto de que la cañería no está trabajando”.
La zona ya tiene antecedentes: “En la cuadra inmediata de López y Planes ya se arreglaron tres veces los hundimientos”, aseguró. Además, en otra esquina, las bocas de tormenta no absorben el agua: “En la otra esquina se ve evidentemente el agua que no traga la boca de tormenta”.
Reclamos, firmas y silencio oficial
Los vecinos agotaron las vías formales. Norma contó que llamó “al 0800 muchas veces y no hay respuesta de nada, de nada, de nada”. También organizaron una recolección de firmas, con apoyo del jardín Lourdes, pero nadie se acercó a inspeccionar. “Hasta el momento juntamos firmas, se movilizaron todos los vecinos, se identificó el problema, se hizo el reclamo pertinente, y sin embargo nadie nunca se acercó a ver”, sostuvo.
La llegada de la temporada de lluvias aumenta la angustia. “Ya fueron presentados todos los reclamos y están muy preocupados porque se viene la temporada de lluvias”, advirtió.
Un peligro latente para conductores
El socavón también es una trampa para los automovilistas, sobre todo cuando el agua tapa la profundidad del pozo. Algunos conductores desconocen la zona y caen en el hueco; otros deben retroceder, arriesgando choques con los que vienen detrás. Además, nadie sabe qué hay bajo la calzada, y el temor a que el hundimiento se expanda es constante.
Los vecinos esperan una intervención que determine el origen del problema, revise las cañerías y recupere la calzada. Mientras tanto, el socavón sigue siendo parte del paisaje de Barranquitas, un recordatorio de una deuda pendiente de décadas.