El sol que no llega: la advertencia de Defensa Civil que frena las reservas en La Costa
¿Qué les explicaron en Defensa Civil a los hoteleros de La Costa y por qué muchas reservas del verano todavía no se cierran? La respuesta está en un factor que no depende de ellos.
Los empresarios turísticos del partido de La Costa ya sienten el primer golpe de El Niño, y no precisamente en la arena. Según advirtieron desde el sector, la incertidumbre sobre el clima está frenando las reservas para la próxima temporada de verano, justo cuando la región se prepara para su momento de mayor facturación.
La preocupación quedó expuesta en una reunión que representantes de la actividad mantuvieron con autoridades de Defensa Civil, con el objetivo de conocer qué consecuencias podría dejar el fenómeno climático en los próximos meses.
Qué les explicaron en Defensa Civil
Del encuentro participó el director de Defensa Civil de La Costa, Augusto Giachetti, quien brindó detalles sobre las perspectivas del clima para la región. El empresario hotelero Carlos Roux, en diálogo con Opinión de la Costa, valoró la exposición y fue tajante: "Nos desasnó bastante en todos estos temas climatológicos".
Más allá de la información recibida, el panorama no dejó conformes a los prestadores. "Ninguno de los costeros estamos contentos de lo que puede llegar a suceder, porque se supone que este fenómeno puede durar hasta el otoño", reconoció Roux.
Reservas que no se cierran
El problema central que detectan los empresarios es que la duda sobre el tiempo estaría pesando en la decisión de los turistas que todavía no confirmaron sus vacaciones. "Muchas de las reservas no se están concretando en parte debido a este tema, porque se está pensando en lo climatológico", advirtió el hotelero.
La situación se vuelve más delicada porque el período de mayor demanda coincide con los meses en los que se espera el impacto del fenómeno. "Es complicado, y justo nos toca en el momento que nosotros tenemos la temporada alta", sostuvo.
Roux explicó que un escenario similar en otoño, invierno o primavera tendría otro efecto, ya que en esas épocas la actividad cae de forma considerable. Muchos establecimientos aprovechan esos meses para hacer mantenimiento, reparaciones o mantener las puertas abiertas con un movimiento mucho menor de visitantes.
La condición que no se negocia: sol en enero y febrero
Para los destinos de playa, el temor apunta directamente a diciembre, enero y febrero, cuando se concentra buena parte de la demanda de alojamiento y servicios. La síntesis de Roux fue contundente: "Nosotros lo único que entendemos es que necesitamos sol en diciembre, enero y febrero".