El sorprendente dato que revela por qué cada vez más mujeres argentinas eligen no estar en pareja
Un estudio impactante muestra que el 56% de las mujeres en Argentina prefiere la soltería. ¿Qué descubrieron los expertos sobre esta transformación radical en las relaciones y por qué tantas eligen la independencia emocional?
Un estudio reciente sacude los cimientos de las relaciones tradicionales al revelar que más de la mitad de las mujeres en Argentina se sienten felices estando solteras. Los números, respaldados por una investigación de la Universidad de Toronto y la app de citas happn, muestran un cambio cultural profundo donde la independencia emocional y el crecimiento personal ganan terreno frente a la urgencia por formar una pareja.
El 56% de las mujeres consultadas en el país asegura sentirse feliz en su soltería, una cifra que supera al 49% registrado entre los hombres. Además, el 54% de las jóvenes afirma que nunca se mantuvo en un vínculo por miedo a la soledad, marcando un estándar más alto al momento de elegir con quién compartir la vida.
¿Qué es lo que más valoran de estar solas?
La independencia emerge como el bien más preciado. Para el 47% de las mujeres de entre 18 y 25 años, esa libertad es lo que más disfrutan. En el grupo de 26 a 35 años, el 39% destaca la posibilidad de crecimiento personal como el mayor beneficio de su autonomía.
Karima Ben Abdelmalek, CEO de happn, analiza este fenómeno: “Estamos viendo una transformación cultural profunda. La soltería ya no se vive necesariamente como carencia, sino como una etapa valiosa en sí misma. Las mujeres están priorizando su bienestar”.
Este cambio de paradigma modifica incluso la dinámica en las apps de citas. Los relevamientos muestran que las interacciones son más selectivas y las conversaciones más intencionales. Las citas dejan de ser una búsqueda por necesidad para convertirse en una experiencia consciente.
La voz de la experiencia: “Prefiero estar sola”
Pamela, de 44 años, es un ejemplo vivo de esta tendencia. Divorciada, con un hijo y dueña de una casa de té en las sierras de Córdoba, se define como “soltera por decisión propia”. Tras un intento de relación que no funcionó, su conclusión fue clara: “Me sirvió para confirmar que prefiero estar sola”.
Entre las cosas que más valora, enumera la simpleza de la vida independiente: “Tiempo de calidad para mí. Escuchar mi música, tomar una ducha tranquila, no tener que esperar a nadie”. Incluso plantea una condición para un futuro vínculo: “Si volviera a tener una relación tendría que ser en casas separadas”.
La mirada de la psicología sobre un cambio histórico
Silvana Bustos, Licenciada en Psicología (MP 3364), observa esta tendencia en su consultorio y la atribuye a una “fuerza vital ancestral”. Nota un patrón claro: “la que se separa no vuelve a formar pareja. O se toma mucho tiempo para elegir realmente qué es lo que quiere compartir y con quién”.
Para la especialista, un factor clave ha sido el ingreso masivo de las mujeres al mercado laboral. “Es el último indicador de dependencia de la mujer al hombre, que una vez que se corta, las habilita realmente para elegir”, explica Bustos.
Manuela Conde, licenciada en Psicología (UBA, MP8682) y especialista en sexología, suma otra perspectiva. Señala que el feminismo “generó un cambio en la mirada de las mujeres respecto a la posibilidad de formar pareja a cualquier costo”. Además, apunta que este estudio refleja principalmente a mujeres jóvenes que quizás crecieron en contextos donde vieron limitada la autonomía y no desean repetir ese modelo.
Conde también menciona la desigual carga mental que aún supone la maternidad en muchas parejas como un factor disuasorio. El resultado final es una nueva realidad donde la felicidad ya no depende exclusivamente de estar en pareja.
La soltería elegida se proyecta como una vida en absoluta libertad, lejos del antiguo estigma de “quedarse para vestir santos”. Como bien lo anticipó el clásico de Cyndi Lauper, parece que, ahora más que nunca, las chicas solo quieren divertirse, pero en sus propios términos.