El sorprendente vínculo entre el smartphone y la caída de la natalidad global
¿Sabías que la llegada del 4G coincide con el desplome de la natalidad en todo el mundo? Descubre cómo el smartphone está reconfigurando las relaciones y la fertilidad.
Un análisis del Financial Times revela que la natalidad mundial está cayendo más rápido de lo previsto, y un nuevo sospechoso aparece en escena: el smartphone. En más de dos tercios de los países, el promedio de hijos por mujer está por debajo del nivel de reemplazo, y la brecha entre lo que la gente desea y lo que ocurre se agranda.
¿Qué dice el estudio?
Hace cinco años, la ONU proyectaba que en Corea del Sur nacerían 350.000 chicos en 2023. Nacieron 230.000. La proyección falló por casi el 50%, y no es un caso aislado. Según el periodista del FT John Burn-Murdoch, detrás del derrumbe de la última década aparece un sospechoso nuevo: el smartphone.
En 2023, la tasa de natalidad de México perforó por primera vez la de Estados Unidos. Después pasó lo mismo con Brasil, Túnez, Irán y Sri Lanka. Países de ingresos medios y bajos están envejeciendo antes de volverse ricos.
El envejecimiento y la economía
El envejecimiento poblacional achica la fuerza laboral, frena la productividad y presiona las cuentas públicas. Jesús Fernández-Villaverde, profesor de Economía en la Universidad de Pennsylvania, lo sintetiza: la caída de la fertilidad es la gran pregunta de nuestro tiempo. Elon Musk la describió como el principal riesgo para la civilización.
La brecha de fertilidad
Lo contraintuitivo es que la mayoría de los jóvenes sigue diciendo en encuestas que quiere dos hijos. Lo que cambió no es cuántos hijos tienen las madres, sino la proporción de mujeres que llegan a tener al menos uno. Los especialistas llaman a esto “brecha de fertilidad”: el hueco entre lo que la gente quiere y lo que termina pasando. Se concentra en el grupo de menores ingresos y menor nivel educativo.
Vivienda y redes sociales
En Estados Unidos y Reino Unido, cerca de la mitad de la caída en la fertilidad desde los 90 se explica por la baja del acceso a la propiedad y el aumento de jóvenes que viven con sus padres. Pero en los países nórdicos, donde hay estabilidad económica y los jóvenes viven solos, la natalidad también se derrumbó. El gasto estatal en asignaciones y licencias parentales se triplicó, pero la tasa de fertilidad bajó igual.
La pista del 4G
Un paper de la Universidad de Cincinnati cruzó datos de natalidad con la llegada de la red 4G a cada zona de Estados Unidos y Reino Unido. El resultado: la natalidad empezó a caer primero y más rápido donde llegó antes el internet móvil de alta velocidad. Burn-Murdoch llevó la mirada al mundo entero: los puntos de quiebre coinciden país por país con la masificación del smartphone. En Estados Unidos, Reino Unido y Australia, el quiebre fue en 2007; en Francia y Polonia, en 2009; en México, Marruecos e Indonesia, en 2012.
Menos vida social, menos parejas
El celular cambió cómo los jóvenes pasan tiempo entre ellos. En Corea del Sur, la socialización presencial entre adultos jóvenes se redujo a la mitad en 20 años. Lyman Stone, demógrafo, lo resume: encontrar pareja requiere conocer a mucha gente. Si esa exposición se achica, el proceso se alarga. Anna Rotkirch, demógrafa finlandesa, suma un dato fisiológico: en parejas jóvenes, la disfunción sexual es más alta entre quienes consumen más redes sociales.
Alice Evans, de Stanford, observa que el impacto del celular es mayor en sociedades con roles de género tradicionales. Las redes permiten a las mujeres jóvenes “saltearse” a las autoridades culturales y elevar sus expectativas en la pareja, a un ritmo que sus pares varones no están acompañando.
¿Hay solución?
Burn-Murdoch es directo: no hay forma de desinventar el smartphone. Lo que sí hay es evidencia de que el acceso a viviendas adecuadas aumenta las chances de que las parejas formen familia. Los “bonos por nacimiento” pueden ayudar, pero sólo si son generosos. El punto de fondo: las medidas pensadas para ayudar a parejas felices a tener hijos pierden sentido cuando el problema previo es que cada vez hay menos parejas. La caída de la natalidad es la cara visible de una generación más sola, más aislada, con menor bienestar.