El sueldo corre detrás de la inflación y la clase media siente el golpe: la explicación de Spotorno

Spotorno explicó por qué el sueldo no alcanza: los gastos fijos suben más que los ingresos y la clase media es la que más lo paga. ¿Qué sectores se salvan y cuáles quedan en jaque?

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El sueldo corre detrás de la inflación y la clase media siente el golpe: la explicación de Spotorno
El sueldo corre detrás de la inflación y la clase media siente el golpe: la explicación de Spotorno

El economista Fausto Spotorno pasó por los micrófonos de Radio LUP 94.7 Salta y dejó un diagnóstico que incomoda: los ingresos de la clase media no logran seguirle el ritmo a la inflación y los gastos fijos se comen cada vez más porción del salario. Lo hizo en la previa de la conferencia “Desafíos de la economía para 2027”, que organiza la Cámara de Comercio e Industria de la Provincia.

En diálogo con Efecto Dominó, Spotorno aclaró que el impacto no es parejo en toda la sociedad. “Tenemos en cuenta que esto es muy diverso dependiendo de la región del país, de la posición económica, etc.”, señaló. Y ubicó a la clase media como uno de los sectores más castigados por el alza de los servicios y los gastos fijos.

Los servicios que más subieron

Transporte, gas, electricidad, combustibles, salud y educación encabezan la lista de los rubros que más aumentaron. Para el economista, la ecuación es simple y dolorosa: “si te sube mucho el gasto fijo, cada vez te queda menos”.

El problema se profundiza porque el salario, en general, se mueve en línea con la inflación pero no logra superarla. Esa combinación —gastos fijos en alza e ingresos que no ganan la carrera— es la que explica por qué la clase media siente el ajuste con más fuerza que otros sectores.

Clase media, clase baja y clase alta: consumos distintos

Spotorno marcó las diferencias entre los estratos sociales. La clase media es la que más servicios consume, mientras que la clase baja se inclina por los bienes. “Los bienes han subido mucho menos que lo que los servicios y el resultado es ese dato de caída de la pobreza”, explicó. La clase alta, en tanto, consume ambos y su situación depende del caso: “en algunos casos los beneficia y en otros los perjudica”.

Sin recetas mágicas para el Gobierno

El especialista descartó que exista una fórmula directa para que el Ejecutivo intervenga. Recordó que en el pasado se intentó redistribuir, congelar tarifas, subsidiar a empresas y emitir moneda, y que ese cóctel terminó alimentando la inflación.

La salida, según su mirada, pasa por otro lado: el crecimiento de los ingresos, los salarios y las jubilaciones. “Para que haya crecimiento económico de tal manera que haya más gente queriendo contratar y eso empuje los salarios para arriba, tiene que haber inversión y eso es lo que estamos viendo que se ha quedado atrás”, sostuvo.

La construcción, el eslabón que falta

Spotorno puso el foco en un sector clave que históricamente traccionó la inversión en Argentina: la construcción. “Está faltando una inversión que es muy relevante en Argentina históricamente, que es la construcción”, afirmó.

La construcción residencial representa cerca del 25% de la inversión total, según sus números. La obra pública, aunque la nacional está demorada, sigue activa en los ámbitos provincial y municipal. “Probablemente el año que viene vamos a saber un poquito más de todo eso. Pero lo que sí es cierto, es que falta la construcción”, insistió.

Dos shocks externos que golpearon al país

El economista identificó dos eventos internacionales que sacudieron la economía argentina. El primero fue la suba del dólar y de la tasa de interés, con repercusiones que se sintieron con fuerza en la primera parte del año: aumentó la morosidad, subieron las tasas, cayó el crédito y se retrajo la capacidad de consumo. Los salarios y las jubilaciones quedaron atrapados por la inflación del primer trimestre.

El segundo shock fue el precio de los combustibles. Si bien benefició a una parte de la economía, como Vaca Muerta, el encarecimiento de la energía y los combustibles también golpeó los costos del campo. Ese combo provocó un efecto recesivo en el segundo y tercer trimestre del año.

De todos modos, Spotorno se mostró optimista respecto del futuro inmediato: “Ese shock externo que vivimos probablemente se va a ir diluyendo en el último trimestre de este año y principio del año que viene”.

Quiénes ganan y quiénes pierden

En el balance por sectores, el economista ubicó a los petroleros, los mineros y, en cierta medida, al agro como los ganadores. En la vereda opuesta, tres actividades claramente perdedoras: la construcción, la industria manufacturera y el comercio.

La industria manufacturera necesitará transformaciones para recuperar el terreno perdido. Según Spotorno, durante años se vio beneficiada por la falta de competencia y por incentivos gubernamentales que la orientaban al mercado interno. Hoy ese mercado es más chico y debe enfrentar la competencia del exterior.

El comercio, por su parte, lidia con un mercado interno en contracción y con competidores nuevos: la venta online y el transporte, como las compras a través de páginas web y los envíos por automotores.

La conferencia en Salta

La charla con Spotorno se dio en la antesala de “Desafíos de la economía para 2027”, un encuentro que se realizará el próximo jueves a las 19 en la Usina Cultural. La cita busca analizar el escenario económico argentino, las perspectivas para el próximo año, los retos de los sectores productivos y comerciales, y el impacto de las principales variables en las empresas, el consumo y el bolsillo de la gente.

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