El "Súper El Niño" que asusta a las economías regionales: ¿qué pasará con la producción?
El fenómeno climático más intenso en 150 años amenaza con devastar la producción vitivinícola, citrícola y ganadera del interior. ¿Qué regiones se salvarán?
Un evento climático sin precedentes en los últimos 150 años amenaza con partir en dos el mapa productivo argentino. Mientras la Pampa Húmeda podría cosechar récords, las economías regionales se preparan para lo peor. Las temperaturas del Pacífico ya superaron todos los registros.
El fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se intensifica a una velocidad inédita. Según un informe de la consultora Epyca, la edición 2026-2027 se perfila como un "Súper El Niño", con una anomalía proyectada de +3,60 °C, superando ampliamente el récord anterior de +2,75 °C registrado en 2015/2016.
¿Por qué este Súper El Niño es diferente?
La temperatura del mar en el Pacífico tropical ya superó el umbral crítico. Los modelos indican que el pico de anomalía será un 30% más alto que el máximo histórico. Esto no ocurría desde 1877/1878, cuando el fenómeno provocó hambrunas en varias partes del mundo.
Martín Kalos, director de Epyca, advierte que el impacto será dual en Argentina. Mientras la Pampa Húmeda (Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos) podría beneficiarse con lluvias que recarguen los suelos y potencien cultivos como soja y maíz, las economías regionales enfrentan un escenario crítico.
El drama de las economías regionales
En Mendoza y San Juan, el sector vitivinícola teme un aumento de hongos y granizo. La humedad disparará los costos en fitosanitarios y afectará la calidad de la uva. En el Litoral y el NOA, la citricultura y fruticultura sufrirán pérdidas por caída prematura de fruta y caminos intransitables.
La ganadería en la Cuenca del Salado y zonas bajas del Litoral también está en alerta. El desborde de arroyos obligará a trasladar la hacienda, elevando la mortalidad de terneros y reduciendo los índices de preñez.
PyMEs, empleo y el dilema macro
Los perjuicios no son solo agrícolas. Las PyMEs agropecuarias verán encarecerse sus costos operativos: la pulverización aérea es mucho más cara que la terrestre, y las aseguradoras ya se niegan a cubrir zonas inundables. En los pueblos del interior, la falta de trabajo temporario golpeará a los hogares más vulnerables, mientras los precios de las hortalizas podrían dispararse.
Desde lo macro, una cosecha récord de granos en 2027 aportaría dólares en un año preelectoral, pero la infraestructura vial y logística podría frenar la venta y afectar la recaudación de impuestos como Ingresos Brutos e Inmobiliario Rural.