El superávit que festeja Caputo esconde un dato que no quiere que veas
¿Sabés de dónde sale realmente el superávit que Caputo festeja en X? El número que no muestra el posteo oficial explica por qué provincias, jubilados y universidades sienten el ajuste.
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió este jueves a celebrar en redes el resultado fiscal de agosto: el Sector Público Nacional registró un superávit financiero de $635.529 millones, según publicó el funcionario en su cuenta de X. Lo presentó como una muestra de que el equilibrio de las cuentas públicas del gobierno de Javier Milei se sostiene, aunque el número tiene una letra chica que el funcionario no mencionó.
De acuerdo con el posteo de Caputo, en agosto hubo un superávit primario de $1.990.322 millones y un resultado financiero positivo de $635.529 millones, después del pago de $1.354.793 millones en intereses netos. En los primeros ocho meses del año, el resultado primario acumuló cerca de 1,1% del PBI y el financiero 0,2%. "Desde el inicio de la gestión, el orden fiscal se alcanzó mediante la reducción del gasto público", escribió el ministro, que también destacó una baja de impuestos acumulada de alrededor de 3% del PIB.
Lo que no dice el festejo oficial es cómo se llegó a ese número. Una estimación de Analytica sobre datos del Ministerio de Economía muestra que el gasto primario devengado cayó 10,3% interanual en términos reales durante agosto, la mayor contracción mensual de 2026, y acumuló una baja de 4,1% en los primeros ocho meses del año.
Dónde pegó el recorte
El ajuste no se repartió parejo. Las transferencias corrientes a las provincias se derrumbaron 86,1% real interanual en agosto, mientras que los programas sociales, sin contar la AUH ni las asignaciones familiares, cayeron 40,6%. El gasto en bienes y servicios bajó 19,6% y las remuneraciones del sector público se redujeron 8% real. En el acumulado enero-agosto, las transferencias a las provincias registraron una caída real de 64,6%, que se reduce a 55,2% si se excluyen los recursos para hospitales SAMIC.
Ese recorte provincial tiene un efecto dominó: los gobiernos subnacionales deben afrontar con recursos propios gastos que antes contaban con asistencia nacional. Así, el equilibrio de las cuentas nacionales se logra trasladando una parte del ajuste a otros niveles del Estado.
Los programas sociales también muestran una contracción fuerte. La baja de 40,6% en agosto está influida en parte por el cese, en junio, de las transferencias del programa Volver al Trabajo. En pensiones no contributivas, Analytica calculó una caída real de 76,7% en agosto, aunque advirtió que la comparación está afectada por una base alta del mismo mes del año anterior.
Jubilados y universidades, los otros focos
En jubilaciones y pensiones el ajuste fue menor en porcentaje, pero pesa por el tamaño de la partida. El gasto real cayó 1,5% interanual en agosto y acumuló apenas 0,1% en los primeros ocho meses del año. A eso se suma el congelamiento del bono previsional: el Gobierno mantuvo en $70.000 el refuerzo para jubilados con haber mínimo y pensionados, una suma sin actualización desde hace 28 meses. Si se hubiera ajustado desde marzo de 2024 en línea con el haber mínimo, el monto rondaría los $220.000.
Las universidades nacionales también quedaron en la mira. Según datos de ejecución presupuestaria difundidos por ASAP, los fondos girados a las casas de estudio cayeron 1,1% real interanual en agosto y acumularon una reducción de 12,7% en los primeros ocho meses de 2026. Los salarios públicos retrocedieron 7,9% real interanual en agosto y 4,2% en el acumulado del año.
El conflicto universitario sigue abierto por la Ley de Financiamiento Universitario. La Corte Suprema dejó firmes las cautelares que obligan al Gobierno a cumplir con salarios docentes y no docentes y con las becas estudiantiles. En junio, el Ejecutivo había propuesto un aumento salarial cercano al 24%, 20% para gastos de funcionamiento y 50% para las becas Manuel Belgrano, además de recursos para hospitales universitarios. Las universidades reclamaban la aplicación de la ley y una recomposición de partidas que quedaron por debajo de la inflación.
La caída de los salarios estatales se enmarca en una dinámica más amplia. Un informe del INDEC mostró que en junio los salarios privados formales subieron 1,9% mensual frente a una inflación de 2,1%, y en la comparación interanual quedaron cuatro puntos porcentuales por debajo de los precios. Otro relevamiento citado ubicó al salario real privado 9% por debajo del nivel de cuando arrancó la gestión de Milei.