El Superior Tribunal de Corrientes no tiene juezas: la advertencia que sacude a la Justicia
La Justicia de Corrientes tiene un problema que afecta a todas: su máximo tribunal no tiene ninguna mujer. Una jueza acaba de advertir qué obliga la ley y por qué la próxima vacante puede cambiarlo todo. El detalle que nadie quiere discutir, adentro.
La Justicia de Corrientes enfrenta un debate que lleva años sin resolverse: el Superior Tribunal de Justicia está integrado por cinco hombres y ninguna mujer. La próxima vacante reabre la discusión sobre el acceso femenino a los máximos cargos judiciales.
Eve Flores, presidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (Amja), analizó la situación en una entrevista con el programa Magazine de LT 7 Radio Corrientes, conducido por Graciela Faccini. Para la dirigente, la cobertura de ese cargo es «una oportunidad institucional significativa» para evaluar la trayectoria y formación de postulantes mujeres.
Un techo de cristal medible
Según el Mapa de Género de la Justicia Argentina, elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema en 2025, las mujeres representan el 57 por ciento del personal del sistema judicial. Sin embargo, ese número cae al 30 por ciento cuando se observan las máximas autoridades.
«Hay una segregación vertical porque cuando se va ascendiendo en la estructura jerárquica ese 57 por ciento del total alcanza solamente un 30 por ciento entre las máximas autoridades», explicó Flores.
En el caso correntino, el máximo tribunal provincial no tiene ninguna integrante mujer. Ante la próxima vacante, Flores planteó la necesidad de considerar candidatas con recorrido: «La próxima cobertura de la vacante permite considerar a mujeres, analizar su trayectoria, su formación y su idoneidad. Debe haber mujeres postulantes para esto, pensando en la necesidad de afianzar una composición más equilibrada del máximo Tribunal de Justicia provincial».
El marco legal que obliga
La titular de Amja apoyó su reclamo en la normativa vigente. Mencionó el artículo 45 de la Constitución de Corrientes, que establece la obligación de una igualdad real, y lo vinculó con la Constitución nacional: el artículo 16 fija el principio de igualdad y el 75, inciso 23, prevé medidas de acción positiva para garantizar igualdad de oportunidades y trato.
«Además de hacer este análisis, ya vimos la Constitución provincial, la Constitución nacional, también tenemos nosotros una obligación convencional», señaló Flores, en referencia a la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
Para la dirigente, la ausencia de mujeres en los espacios de decisión constituye una discriminación: «El hecho que no haya mujeres en los poderes de decisión implica una discriminación».
«Destacadas juristas» y el argumento del mérito
Flores fue categórica al responder sobre las posibles objeciones para que una mujer ocupe esos cargos: «Evidentemente no puede ser el mérito, porque Corrientes cuenta con destacadas juristas». Destacó que muchas de esas magistradas integran la asociación, aunque aclaró que la pertenencia no es condición para evaluar antecedentes. «Son personas altamente capacitadas», afirmó.
Sobre las juezas correntinas, expresó: «Cada provincia, dentro de sus particularidades, tiene mujeres extraordinarias, capaces de aportar su conocimiento, su dedicación. Son vocacionales». Y agregó: «Estoy muy orgullosa de las personalidades que tenemos de Corrientes que integran la asociación nuestra».
Diversidad para decisiones más ricas
La presidenta de Amja sostuvo que la discusión no pasa solo por sumar una mujer, sino por garantizar órganos colegiados diversos. «Cualquier órgano colegiado tiene que tener la capacidad de tener integrantes diversos. Porque eso enriquece las decisiones. Eso está demostrado», afirmó.
Recordó el paso por la Corte Suprema de la Nación de Carmen Argibay y Elena Highton de Nolasco, y las políticas institucionales que se impulsaron durante sus gestiones. «Esto no es una mera esperanza. Esto es una obligación convencional», subrayó, y planteó que el desafío es que la igualdad formal se convierta en igualdad real y se deje atrás «esta discriminación histórica».