El TC volvió a Rosario después de siete años: las postales que dejó el Fangio
Siete años esperaron los fierreros rosarinos para volver a ver al TC en el Fangio. Pero lo que se vivió afuera de la pista, entre asados, banderas y alambrado, fue tanto o más fuerte que la carrera.
El rugido de los motores volvió a sonar en Rosario y el autódromo Juan Manuel Fangio se vistió de fiesta. El Turismo Carretera regresó a la ciudad después de siete años y, más allá de los tiempos en pista y los giros al trazado, lo que quedó fue el ambiente que se armó en cada rincón del circuito.
Porque la esencia del TC no se agota en la competencia. Se vive alrededor: en el fervor de la gente, en las charlas junto al alambrado, en el asado compartido, en las banderas que se agitan y en la pasión por los fierros que se transmite de generación en generación.
Una fiesta que se mezcló con el ruido de los motores
El color de las hinchadas, las camisetas de los equipos y la emoción de volver a ver a la máxima categoría en la ciudad se combinaron con el rugido de los motores. La carrera fue el gran atractivo de la jornada, pero el clima que se respiró en el Fangio también dejó postales imborrables.
Las imágenes capturadas por el fotógrafo Juan José García reflejan ese costado que no aparece en las planillas de tiempos: la gente disfrutando, los grupos de amigos reencontrándose, las familias armando su lugar junto al circuito y la expectativa por cada salida a pista.
Rosario, otra vez en el centro del automovilismo nacional
Con esta fecha, la ciudad volvió a ubicarse en el epicentro de la escena del automovilismo argentino. El regreso del TC al Fangio significó mucho más que una carrera: fue la excusa para que una comunidad entera se reencuentre con su pasión.
A continuación, las mejores fotos de una fiesta fierrera que quedará en la memoria de los rosarinos.
Fotos: Juan José García / Diario El Ciudadano









