El teatro no se rinde: Néstor Zapata y la lucha eterna de Arteón
¿Qué se siente perder una sala después de 50 años y seguir creyendo en el teatro? Néstor Zapata lo cuenta sin filtro, con un premio que llega en el peor momento y una promesa que aún no se cumplió.
A sus 84 años, el histórico referente del teatro rosarino revela los secretos de una vida consagrada a las tablas, entre pérdidas, reencuentros y un premio que llega en el peor momento. En una nueva entrega de “Condenados al éxito”, que se emite los jueves a las 18 por el canal de streaming de El Ciudadano, Zapata dejó frases que golpean: “El fracaso te fortalece y te quita la cobardía”.
Néstor Zapata (Rosario, 1941) volvió a repasar sus 61 años al frente de Arteón, el grupo que fundó en 1965 junto a Sara Lindberg y María Teresa Gordillo. Con una lucidez que emociona, recordó los inicios sin nombre ni recursos, hasta que un día, subiendo una escalera, se le ocurrió el nombre que hoy es su apellido: “Arteón no significaba nada, pero hoy significa 61 años de lucha, de vida y de trabajo”.
Un nombre nacido del azar
La anécdota tiene su encanto: mientras subían una escalera tras una grabación, y con Antonin Artaud como lectura obligada, Zapata propuso “Arteón”. No sabía qué significaba, pero el grupo lo adoptó al instante. Hoy, ese nombre es sinónimo de resistencia cultural en Rosario.
La primera experiencia militante del grupo fue en un centro comunitario del barrio Franchetti, a cargo del sacerdote Néstor García. Sin texto formal, la obra se presentó ante un público de “niños y perros”, y fue una vecina con un bebé en brazos quien la bautizó: “Esta obra se podría llamar Nuestro pan”. Desde entonces, la fusión entre arte y compromiso social marcó el camino de Arteón.
Malvinas, el llanto que une
Uno de los momentos más fuertes de la charla fue el recuerdo del estreno de “Malvinas, canto al sentimiento de un pueblo”, en 1992, en plena “desmalvinización”. Zapata logró convencer a Litto Nebbia para la banda sonora, y el músico compuso once canciones sin tocar una palabra del texto. La primera función, ante más de 600 excombatientes en Rafaela, terminó con un veterano abrazándolo entre lágrimas: “Vos estabas con nosotros”.
La sala perdida y la esperanza
Pero no todo es gloria. Tras cinco décadas en Sarmiento 778, Arteón debió abandonar su histórico espacio, hoy cerrado y protegido como Patrimonio Histórico. Zapata no oculta su dolor: “Hace dos años y medio se firmó un acta de intención con la Municipalidad, la Gobernación y la UNR para darnos otro lugar. Arteón tiene todo: butacas, escenario, luces y sonido. Solo falta la decisión política”.
En medio de la entrevista, el maestro anunció dos novedades que renuevan la esperanza: la publicación del libro “Crónica de una pasión”, de Cristian Marchesi, que reconstruye los 60 años del grupo, y el Premio Federal Argentores 2026, un reconocimiento de sus propios colegas. Además, adelantó que en octubre volverá a las tablas con “Hamlet se va de gira”.
“Para mí el éxito no existe; el fracaso es mucho más tangible. Los fracasos te fortalecen y te quitan la cobardía. Cuando nos quemaron la sala nos dijimos: ¿qué hacemos? … empezamos de nuevo. El teatro es indestructible porque es la persona viva comunicándose con otra persona viva, no podrán con eso”, sentenció.
