El teléfono que podría destapar el crimen: la Justicia autorizó una pericia clave
¿Qué esconde el teléfono de los acusados? La Justicia autorizó una pericia que podría ser clave en el caso del hombre hallado estrangulado en la costa de Chubut.
La jueza de garantía Eve Ponce dio luz verde a una pericia sobre un celular secuestrado a dos de los imputados por el homicidio de Mario Gianobille. La decisión podría ser determinante para la causa que investiga un crimen que conmocionó a la costa de Chubut.
El teléfono, hallado en poder de Fabián Sampietro y Francisco García cuando fueron detenidos en una plaza de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no pudo ser analizado con la herramienta forense UFED debido a la antigüedad del equipo. Por eso, la fiscalía pidió una inspección de visu, que ahora fue convalidada por la magistrada.
¿Por qué cuestionaron la medida?
Los defensores Damián D'Antonio y Diego Cruceño intentaron frenar el procedimiento. Argumentaron que la inspección visual vulnera la intimidad de sus clientes y que no se respetó la cadena de custodia. Por eso, solicitaron una audiencia para pedir la revocación de la medida.
Sin embargo, el fiscal general Leonardo Cheuquemán y la abogada Daiana Sandoval defendieron la legalidad del examen. Sostuvieron que la antigüedad del aparato hacía imposible acceder a su contenido de otra manera y que la medida estaba debidamente fundada.
¿Qué dijo la jueza?
Tras escuchar a las partes en la Oficina Judicial de Rawson, la jueza Ponce tomó un cuarto intermedio y luego resolvió convalidar la pericia. Además, señaló que los defensores no demostraron en qué se agraviaban ni aportaron pruebas sobre la supuesta violación a la cadena de custodia.
El celular pertenece a dos de los tres imputados por el crimen de Gianobille, ocurrido el 20 de octubre de 2025 en Playa Unión. La víctima fue golpeada con una pala, un atizador y una llave cruz, atada de pies y manos, y finalmente estrangulada.
Un crimen que estremeció a la costa
El cuerpo de Gianobille apareció flotando en el mar, envuelto en una manta y cubierto con una red, en la zona de acantilados entre Playa Magagna y Playa Santa Isabel. Había sido atacado en el quincho de una vivienda propiedad del capitán de barcos César Fresco.
En la causa están imputados Fresco, García y Sampietro. La fiscalía mantiene la hipótesis de un homicidio triplemente agravado, con una expectativa de pena de prisión perpetua.