El telescopio más antiguo de San Juan sigue mirando al cielo: qué falta para el radiotelescopio gigante
Tiene más de 60 años, conserva sus lentes originales y sigue operativo en El Leoncito. Pero la Estación Cesco espera por una obra que la pondría en otra liga: la antena más grande de Sudamérica.
La Estación Astronómica Cesco, enclavada en el Parque Nacional El Leoncito, es una de las piezas fundacionales de la ciencia argentina. Inaugurada en 1965, nació de un convenio que se sostuvo durante medio siglo con las universidades estadounidenses de Yale y Columbia, y desde entonces no dejó de operar.
Su símbolo es el astrógrafo doble, el instrumento que marcó el origen del complejo y que todavía sigue en funciones. Así lo explicó Federico Podestá, vicedirector de la estación y licenciado en astronomía, en diálogo con el móvil de Canal 13.
Un instrumento que cambió de misión sin perder su historia
El astrógrafo fue pensado en su momento para la astronomía de posición y la astrometría, es decir, para medir con precisión dónde están los astros. Con el correr de los años, sus dispositivos ópticos se fueron adaptando hacia la investigación astrofísica contemporánea.
Ese giro técnico no implicó abandonar el pasado: el predio sanjuanino conserva su valor patrimonial como parte central de su identidad.
El telescopio principal mantiene sus lentes originales y continúa activo para el registro científico. A su alrededor conviven otros sistemas, como la integración de instrumentos solares y las observaciones nocturnas.
Todo ocurre en un entorno geográfico particular, marcado por el aislamiento y la tranquilidad operativa, condiciones que en astronomía valen tanto como cualquier equipo.
El proyecto pendiente que mira al futuro
La cuenta que la estación todavía tiene sin saldar es la del radiotelescopio. Completarlo representaría un hito tecnológico de escala sudamericana.
De concretarse, la infraestructura científica nacional sumaría la antena de mayor tamaño del subcontinente, que trabajaría junto al telescopio óptico del CASLEO.
El resultado sería un polo astronómico y turístico sin equivalentes en la región cuyana, con la ciencia y el desarrollo como ejes de un mismo proyecto.