El telescopio Roman despega este domingo: el ingeniero argentino de la NASA que participó del desarrollo revela los momentos de mayor riesgo

El telescopio Nancy Grace Roman despega este domingo con un ingeniero argentino entre los responsables del proyecto. En la recta final, Lucas Paganini revela cuáles son los momentos que más tensión generan y qué puede salir mal.

· 7 min de lectura
El telescopio Roman despega este domingo: el ingeniero argentino de la NASA que participó del desarrollo revela los momentos de mayor riesgo
El telescopio Roman despega este domingo: el ingeniero argentino de la NASA que participó del desarrollo revela los momentos de mayor riesgo

La NASA se prepara para uno de los lanzamientos científicos más relevantes de la última década. Este domingo 30 de agosto, a las 8.26 de la Argentina, el telescopio espacial Nancy Grace Roman despegará desde el Complejo de Lanzamiento 39A en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, con destino a una órbita ubicada a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

La misión buscará respuestas a algunos de los interrogantes más profundos de la astronomía: la evolución del universo, el rol de la materia y la energía oscuras, y la diversidad de planetas más allá del Sistema Solar. Para lograrlo, Roman observará amplias regiones del cielo con una nitidez similar a la del Hubble, pero con un campo de visión mucho más extenso.

Entre los profesionales que hicieron posible que el telescopio llegue a esta instancia se encuentra un argentino: Lucas Paganini, ingeniero mendocino y ejecutivo del programa en la NASA, quien coordinó recursos, cronogramas y riesgos durante el desarrollo del observatorio.

La previa del lanzamiento, según Paganini

Paganini está desde hace días en Cabo Cañaveral, acompañando a los equipos de la NASA y SpaceX en los preparativos finales. En diálogo con TN Tecno, contó cómo vive la recta final: “Ver y acompañar al telescopio desde la instalación donde fue preparado para el lanzamiento hasta el hangar donde ahora se está integrando con el cohete Falcon Heavy fue uno de esos momentos en los que realmente sentí lo cercano que Roman está de ir al espacio”.

“Fueron semanas muy intensas y todavía queda trabajo por hacer. En esta etapa, mi tarea está centrada en las últimas revisiones y verificaciones previas al lanzamiento y la evaluación de riesgos”, agregó.

¿Qué riesgos preocupan al ingeniero?

Consultado sobre las posibles fallas, Paganini fue cauto: “Un lanzamiento espacial nunca está libre de riesgo, en especial con un telescopio de esta dimensión. Pero Roman pasó años de pruebas justamente para reducirlo al máximo. A esta altura no hay una falla específica que me preocupe especialmente”.

Su atención está puesta en el comportamiento del observatorio durante el despegue y, sobre todo, en los instantes posteriores a la separación del cohete. Durante el lanzamiento, estará en una de las consolas de la NASA en el Hangar AE, siguiendo en tiempo real el estado de la misión.

“No tengo un rol activo operando el cohete o el observatorio, voy a estar escuchando las comunicaciones, atento al estado de los sistemas y manteniendo informada a la dirección de NASA. Y espero también poder disfrutar un poco el momento, ya que son años de trabajo concentrados en unos pocos minutos”, confesó.

El momento clave para respirar

Uno de los hitos que más espera es el llamado “power positive”, que ocurrirá aproximadamente una hora y ocho minutos después del lanzamiento. “Cuando esperamos confirmar que Roman está estable, comunicándose y generando su propia energía con los paneles solares. Es un momento clave porque significa que el observatorio ya está funcionando por sí mismo. Creo que ahí voy a poder respirar bastante más tranquilo”, explicó.

Otro dato llamativo es que el lanzamiento se adelantó nueve meses respecto de la fecha comprometida por la NASA, algo poco habitual para una misión de esta complejidad. Paganini lo atribuyó a “buena planificación y comunicación entre distintos organismos, manejo disciplinado de riesgos y márgenes, decisiones tomadas a tiempo y, sobre todo, un equipo que supo resolver los problemas que inevitablemente aparecen en un proyecto de esta escala”.

La pregunta que más lo intriga

Entre todas las incógnitas científicas que Roman intentará despejar, Paganini eligió una: “¿Qué tan especial es nuestro Sistema Solar y, en última instancia, estamos solos?”. Aclaró que el telescopio no buscará vida directamente, pero ayudará a entender qué tipos de planetas existen, cuáles podrían ser habitables y qué tan comunes son sistemas como el nuestro.

En el momento del despegue, el ingeniero anticipó que pensará en su familia y en todas las personas que lo acompañaron desde que comenzó el proyecto en Mendoza. “Trato de reflexionar todo lo que significó llegar hasta acá, compartir con todos este momento, y seguir aprendiendo”, dijo.

Qué estudiará el telescopio Roman

El observatorio trabajará principalmente en luz infrarroja. Su instrumento central tendrá una resolución comparable a la del Hubble y un campo de visión al menos 100 veces mayor, lo que le permitirá relevar grandes extensiones del cielo con gran detalle.

La misión fue conocida durante años como WFIRST (Telescopio de Sondeo Infrarrojo de Campo Amplio), pero en 2020 la NASA la rebautizó en honor a Nancy Grace Roman, la primera jefa de Astronomía de la agencia y una de las impulsoras de los observatorios espaciales.

Durante su misión principal de cinco años, Roman buscará reconstruir la expansión del universo, estudiar la distribución de la materia oscura y calcular qué tipos de planetas existen en la Vía Láctea. El programa se organizará en tres grandes relevamientos: uno analizará galaxias y estructuras cósmicas; otro observará repetidamente regiones para detectar supernovas y objetos variables; el tercero apuntará al centro de nuestra galaxia para buscar planetas.

El telescopio enviará alrededor de 1,4 terabytes de información científica sin procesar por día, que quedarán disponibles para toda la comunidad científica una vez procesados.

Las características del observatorio

Roman tiene un espejo principal de 2,4 metros de diámetro, igual que el Hubble, pero su campo de visión es unas 100 veces mayor. Su cámara central, el Wide Field Instrument, tendrá aproximadamente 300 megapíxeles compuestos por 18 detectores, y cada exposición cubrirá una región ligeramente mayor que la Luna llena.

También llevará un coronógrafo para bloquear el resplandor de las estrellas y revelar la luz de planetas y discos de polvo cercanos, una demostración tecnológica para futuras misiones dedicadas al estudio de mundos rocosos.

A diferencia del James Webb, que observa objetos más débiles y distantes con un espejo de 6,5 metros, Roman recorrerá superficies más amplias para localizar grandes poblaciones de galaxias, estrellas y planetas que luego podrán ser examinadas por otros observatorios.

Los objetivos científicos

Uno de los ejes será investigar la expansión acelerada del universo, asociada con la energía oscura. Roman observará galaxias y explosiones estelares de distintas épocas para reconstruir cómo cambió esa expansión durante miles de millones de años.

También medirá las deformaciones que la gravedad produce en la luz de galaxias distantes, lo que permitirá mapear la distribución de la materia oscura, una sustancia invisible que solo se conoce por sus efectos gravitacionales.

En cuanto a los exoplanetas, Roman vigilará alrededor de 200 millones de estrellas hacia el centro de la Vía Láctea mediante la técnica de microlente gravitacional. Esta técnica aprovecha la alineación de un objeto con una estrella más lejana, cuya gravedad actúa como una lente que amplifica temporalmente su luz. Si el objeto intermedio es un planeta, deja una variación adicional en el brillo. La NASA estima que podría descubrir más de 1000 planetas con este método, incluidos mundos alejados de sus estrellas y otros que vagan por la galaxia sin orbitar un astro.

El viaje y la puesta en marcha

El despegue será el domingo a las 8.26 (hora argentina) desde el Centro Espacial Kennedy. Durante la primera parte del vuelo, los equipos seguirán la separación del observatorio, el despliegue de los paneles solares y el establecimiento de las comunicaciones con las estaciones terrestres.

Roman viajará hacia el punto L2, a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, en dirección opuesta al Sol, donde compartirá la zona con el telescopio James Webb, aunque permanecerá separado de él.

La puesta en servicio durará cerca de 90 días, durante los cuales se desplegarán la antena y la cubierta del telescopio, se corregirá la trayectoria, se encenderán los instrumentos y se completarán las calibraciones. Si todo sale según lo previsto, las primeras imágenes se publicarán a comienzos de 2027. La misión científica tendrá una duración inicial de cinco años, con el objetivo de alcanzar una década de operaciones.

El lanzamiento podrá verse en vivo por el canal oficial de la NASA en YouTube y en nasa.gov.

Más para leer

Lanzan en Chubut una campaña de ciberseguridad: cómo proteger tus datos y no caer en el phishing
Tecnología
Congreso de Herpetología en Roca: el dato que marca la agenda y el desafío para la Patagonia
Tecnología
Semana de la Industria en Formosa: cómo la inteligencia artificial llega a las PyMEs
Tecnología
Capacitan a docentes de Chubut en inteligencia artificial: qué propone el programa provincial
Tecnología
Inteligencia artificial en la abogacía: cómo usarla sin caer en fallos inexistentes
Tecnología
Notebooks que duran más: cuántos años se estiró su vida útil en Argentina
Tecnología