El tenso ida y vuelta entre Lula y Trump que puede definir el futuro de los aranceles
¿Qué se dijeron realmente Lula y Trump en esa llamada de 80 minutos? Los detalles de una conversación que puede cambiar el rumbo del comercio bilateral y la lucha contra el crimen.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y su par estadounidense, Donald Trump, mantuvieron una conversación telefónica de 80 minutos en medio de la escalada comercial entre ambos países. El diálogo, aunque cordial, dejó en claro las profundas diferencias que separan a las dos administraciones.
Según informó el Palacio de Planalto, el intercambio fue “amistoso y cordial”. Sin embargo, Lula no dudó en rechazar los argumentos esgrimidos por Washington para justificar la imposición de aranceles a productos brasileños. El mandatario consideró que las acusaciones son “infundadas” y refutó punto por punto cada uno de los planteos.
¿Cuáles son los argumentos de Estados Unidos?
Las medidas comerciales surgieron a partir de investigaciones de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Entre los temas mencionados aparecen la deforestación, la lucha contra la corrupción, el funcionamiento de PIX —el sistema de pagos instantáneos brasileño—, el mercado del etanol y denuncias sobre trabajo forzoso en cadenas productivas.
Pese a las diferencias, ambos líderes coincidieron en la importancia de preservar el vínculo comercial bilateral. Trump propuso que los equipos técnicos de ambos gobiernos retomen las reuniones lo antes posible para avanzar en las negociaciones.

El otro frente: el crimen organizado
La conversación también abordó la cooperación en seguridad. Lula reiteró la disposición de Brasil para profundizar el trabajo conjunto, pero marcó una diferencia clave: las bandas criminales que operan en su país no deben ser equiparadas con organizaciones terroristas. Aseguró que la legislación brasileña ya cuenta con herramientas suficientes para perseguirlas.
El presidente brasileño detalló además las medidas implementadas por su gobierno, como la estrategia para golpear las estructuras financieras de las organizaciones criminales, que permitió incautar cerca de 17.000 millones de reales. También mencionó el proyecto para transformar 138 unidades penitenciarias en cárceles de máxima seguridad y la puesta en marcha del Centro Internacional de Cooperación Policial del Amazonas, en Manaos.
Trump, por su parte, manifestó su intención de reforzar la cooperación bilateral y anticipó que encargará a funcionarios de alto nivel avanzar con las conversaciones. Así, a pesar de las tensiones por los aranceles, ambas administraciones dejaron abierta una instancia de negociación para intentar acercar posiciones.