El termo argentino que apagó sus hornos: el giro inesperado de una marca histórica tras una caída del 50%

Una marca con 83 años de historia tomó una decisión que conmovió a su plantel. ¿Cómo es el nuevo termo “argentino” que ahora se fabrica en China y compite en el mundo entero? Los detalles de una transformación forzada por el mercado.

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El termo argentino que apagó sus hornos: el giro inesperado de una marca histórica tras una caída del 50%

Una empresa con 83 años de historia en el país tomó una decisión drástica que dejó sin trabajo a 170 personas. Lumilagro, la fábrica que supo ser un ícono industrial, dejó de producir sus termos de vidrio en Argentina y ahora importa componentes de Asia para sobrevivir a una avalancha de productos de contrabando.

La compañía, fundada en 1941 por cuatro familias y hoy conducida por la cuarta generación, enfrenta su momento más crítico. Martín Nadler, su director ejecutivo, relató el doloroso proceso que los llevó a transformar por completo su modelo de negocio.

¿Cómo llegaron a este punto?

La historia de Lumilagro es la de una industria que peleó contra todas las crisis. “En 1999 fue muy grave, nos salvó la crisis del 2001”, admitió Nadler. La década dorada llegó entre 2002 y 2013, año en que batieron su récord de ventas de termos de vidrio, su producto estrella.

Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar. En 2005 aparecieron los primeros termos de acero “truchos” desde China, y en 2015 la llegada masiva de termos extranjeros aspiracionales modificó el mercado para siempre. El golpe definitivo fue la imposibilidad de competir con el contrabando descontrolado.

El desmantelamiento de una planta modelo

Las cifras son elocuentes y dolorosas. En 2013, Lumilagro empleaba a 300 trabajadores directos y 50 indirectos en su planta de Tortuguitas. Para 2022, ya habían bajado a 220. Pero los últimos dos años fueron los más crueles: 170 personas aceptaron retiros voluntarios.

“Hoy nos quedamos con 50 personas directas y 50 indirectos”, confirmó Nadler. El director no ocultó la emoción al recordar los despidos: “Lloré al despedir a algunos trabajadores que me conocían desde los 5 años”. La caída del 50% en las ventas no dejó otra opción.

En la planta ya no se fabrican termos de vidrio y la producción de termos de acero se redujo a la mitad. “Todos veían la situación”, explicó Nadler sobre el clima que llevó a los retiros voluntarios.

La batalla contra el contrabando tóxico

El ejecutivo fue contundente al señalar el principal problema: “Se consumen 4 millones de termos anuales en Argentina y sólo de Paraguay ingresaron 4 millones”. Denunció que estos productos son peligrosos: “Son termos tóxicos y truchos, cuando están en contacto con agua caliente desprenden metales cancerígenos”.

Según Nadler, el Estado no dedica “ni el mínimo esfuerzo” para proteger al mercado local del contrabando, una política que, a su entender, busca bajar precios “sea como sea”. Esta invasión de productos golpeó especialmente al termo de vidrio, que históricamente representaba el 75% de sus ventas. Hoy la relación es 50 y 50.

La apuesta por China y el renacimiento de la marca

Frente a este escenario, la empresa tomó una decisión estratégica hace cuatro años: comenzar a fabricar en China. “Queríamos tener el mejor termo para mate del mundo”, afirmó Nadler. El proceso no fue sencillo; la primera fábrica china que eligieron fue comprada por la competencia, que les prohibió trabajar para Lumilagro.

Tras seis meses de búsqueda, encontraron una nueva planta. “Mandarlas a fabricar afuera es un salto en calidad por la economía de escala y el ahorro en el costo es de un 15%”, detalló. Ahora importan las ampollas de vidrio desde India y Vietnam, y los termos de acero desde China.

El resultado es Luminox Pampa, su nuevo producto bandera que, según Nadler, compite con termos extranjeros que triplican su precio. “Es mejor que el extranjero que cuesta tres veces más”, aseguró, destacando su pico cebador, vertido celestial, liviandad y resistencia.

Un futuro con locales propios y más exportaciones

Lejos de rendirse, Lumilagro planea una expansión ambiciosa. “El primer local lo abriremos en el shopping OH Buenos Aires, seguramente será para el segundo semestre”, anunció Nadler. La meta es tener 15 locales en las principales ciudades del país para 2030.

En paralelo, redoblan la apuesta exportadora. Ya venden en el mercado latino de Florida (Estados Unidos), Chile, España, Francia y Australia. “Este año esperamos exportar el doble”, proyectó con optimismo.

Mientras tanto, la planta de Tortuguitas no cerró completamente. Allí se personalizan termos y botellas térmicas con serigrafías de cuadros de fútbol y personajes de Disney, gracias a una asociación reciente. También analizan si fabricar localmente las botellas térmicas o seguir importándolas.

La promesa de Nadler deja una puerta abierta a la esperanza: “Si vuelve a ser conveniente fabricar en Argentina, lo volveremos a hacer. Si sube el dólar me puede convenir volver a fabricar”. Mientras tanto, una marca que fue sinónimo de industria nacional reinventa su historia para no desaparecer.

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