El tesoro escondido de Tucumán: un museo con 5.000 botellas de vino y la historia detrás de cada una

Tenía 5.000 botellas de vino guardadas en un museo privado, pero casi nadie lo sabía. Hasta que un libro destapó el secreto mejor guardado de Tucumán y reveló la historia que esconde cada ejemplar.

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El tesoro escondido de Tucumán: un museo con 5.000 botellas de vino y la historia detrás de cada una
El tesoro escondido de Tucumán: un museo con 5.000 botellas de vino y la historia detrás de cada una

Un museo privado con unas 5.000 botellas de vino salió a la luz en Tucumán. El responsable es un coleccionista conocido como “El Vasquito” Mariezcurrena, que acaba de publicar un libro donde cuenta cómo nació y creció una pasión que lo acompañó durante décadas.

La colección ocupa un espacio especialmente acondicionado y sorprende no solo por su tamaño. Mariezcurrena asegura que conoce la historia de cada botella: cómo llegó a sus manos, en qué momento la sumó y qué lugar ocupa dentro de un recorrido personal muy ligado a la cultura del vino.

Un archivo de la memoria del vino

Lo que empezó como un interés particular se transformó, con los años, en un verdadero archivo de la memoria vitivinícola. Las etiquetas, los envases y las distintas épocas representadas hacen del conjunto algo mucho más grande que una simple acumulación de piezas.

Cada ejemplar funciona como el testimonio de un tiempo, una bodega, una región o una experiencia. En los estantes conviven botellas guardadas por su procedencia, su antigüedad, su diseño o por el valor afectivo que tienen para el dueño de casa.

La existencia del museo se conoció a partir de la publicación del libro de Mariezcurrena. La obra le permitió ordenar y compartir los orígenes de una afición sostenida durante buena parte de su vida, y además abrió la puerta a un espacio que hasta ahora permanecía casi fuera de la mirada pública.

Qué planea hacer el dueño con la colección

El propietario no pretende desprenderse de la colección ni convertirla en una explotación comercial. Su objetivo es preservar el conjunto y lograr que el lugar se consolide como un ámbito cultural y de encuentro para quienes se interesan por el vino, sus historias y el patrimonio construido alrededor de esta actividad.

El museo propone una experiencia distinta a la de una cava o un comercio. El eje no está puesto en la venta ni en el consumo, sino en la conservación de las botellas como objetos capaces de contar historias y reflejar los cambios que se produjeron a través de los años.

Reunir 5.000 botellas no fue tarea sencilla. Demandó tiempo, dedicación y un trabajo continuo de clasificación y cuidado, acompañado por el conocimiento que Mariezcurrena fue acumulando sobre cada pieza.

Así, uno de los secretos mejor guardados de Tucumán empieza a hacerse conocido. Detrás de las miles de botellas aparece la historia de un coleccionista que transformó una pasión personal en un patrimonio singular, pensado para conservar recuerdos y compartirlos.

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