El tesoro oculto de Juan B. Castagnino: tres obras maestras y un archivo histórico llegan al museo
Tres obras de arte y un archivo histórico que estuvieron más de un siglo en manos privadas ahora son patrimonio de todos. ¿Qué secretos guardaban?
En un gesto que emocionó al mundo del arte, los sobrinos nietos del coleccionista Juan B. Castagnino donaron tres obras y un archivo histórico al museo que lleva su nombre en Rosario. Piezas que estuvieron más de un siglo en el ámbito privado ahora serán disfrutadas por toda la ciudadanía.
La entrega se realizó en el marco del 90° aniversario del Museo Castagnino, ubicado en bulevar Oroño y avenida Pellegrini. La curadora María Paz López Carvajal confirmó la recepción de una pintura de Giovan Francesco Barbieri (Il Guercino), dos dibujos de Agnolo Bronzino y Salvator Rosa, además de un archivo documental de incalculable valor.
¿Qué obras llegaron al museo?
La pieza central es Agar, del pintor barroco italiano Il Guercino. “Es muy particular, no narra una escena sino que se focaliza en el personaje, algo muy típico del Guercino, quien trabajaba las características emocionales y psicológicas”, explicó López Carvajal. La obra, de gran importancia educativa en la Contrarreforma, retrata un episodio bíblico.
Los dibujos pertenecen a dos figuras clave del arte italiano: Agnolo Bronzino, máximo exponente del manierismo del siglo XVI y pintor oficial de la corte de los Médici; y Salvator Rosa, artista polifacético del siglo XVII que abarcó pintura, grabado, poesía, teatro y música.
Un archivo que cuenta la historia familiar
Eleonora Arfeli, responsable del archivo histórico del museo, destacó la relevancia del material donado: “Es una fuente primaria de la colección de Juan B. con información de la gestión de Rosa Tiscornia, su madre”. El archivo incluye fotografías de la familia, de su vivienda e inventarios. “Ahora la ciudadanía podrá acceder y consultarlo, es un gesto invaluable”, concluyó.
La emoción de la familia
Juan B. Castagnino (sobrino nieto y tocayo del coleccionista) expresó su alegría: “Es una gran alegría poder donar las tres obras que pertenecían a la colección de Juan B. Vale la pena que estas obras, en vez de quedar en el ámbito privado, queden en el museo que es en definitiva la casa de Juan B.” La donación fue impulsada tras la muestra por los 100 años de su muerte en 1925.