El tesoro oculto de Jujuy: una abuelita de Chañi reveló 40 plantas medicinales que nadie conocía
Una abuelita de Chañi deslumbró a investigadores con más de 40 plantas medicinales. ¿Qué otros secretos esconde la Puna? Descubrí el trabajo para preservar un saber ancestral.
En lo profundo de las montañas jujeñas, un conocimiento ancestral sigue vivo y una mujer mayor sorprendió a los investigadores con más de 40 plantas medicinales. La ingeniera agrónoma Graciela Soto contó los detalles de un encuentro que dejó al descubierto un saber invaluable.
Durante la jornada “Saberes de la Tierra”, Soto dialogó con TodoJujuy.com y reveló cómo trabajan para recuperar los conocimientos sobre plantas que conservan las comunidades de la provincia. Estos saberes, transmitidos de generación en generación, permanecen mayormente en las personas mayores, y desde el ámbito académico buscan registrarlos y preservarlos.
¿Qué pasó en Chañi?
Uno de los episodios más impactantes ocurrió durante un trabajo en la zona de Tumbaya. La metodología, explicó Soto, comienza con el pedido de autorización para ingresar a la comunidad y presentar la propuesta. Una vez acordado, son los propios habitantes quienes llevan las plantas y explican sus usos cotidianos.
Fue entonces cuando una abuelita proveniente de Chañi dejó a todos boquiabiertos. “Llegó una abuelita que venía de Chañi, puso su aguayo y sacó como 40 plantas medicinales. Ella era la curandera de Chañi”, recordó Soto. El momento permitió dimensionar la cantidad de conocimiento que aún existe en distintos puntos de la provincia.
“Imaginate todo lo que falta en la Puna. Hay muchísimo, hay muchísimo saber que está en la gente mayor”, señaló la especialista, dejando entrever que esto es solo la punta del iceberg.
El desafío de conservar estos saberes
Una de las mayores preocupaciones es qué ocurre con ese conocimiento cuando las nuevas generaciones migran a las ciudades. Soto explicó que las características geográficas y climáticas de Jujuy hicieron que muchas comunidades mantuvieran históricamente una relación estrecha con las plantas de su entorno.
Sin embargo, la migración de los jóvenes dificulta la transmisión de esos saberes. “Desgraciadamente, a veces los jóvenes están migrando. Entonces esa información es la que nosotros tratamos de rescatar”, explicó.
El trabajo no solo consiste en registrar el nombre local de cada especie, sino también su nombre científico para identificarla con precisión. Luego, la intención es devolver ese trabajo a las propias comunidades mediante diferentes soportes para que la información “quede como patrimonio de la comunidad”.
Plantas que forman parte de la vida cotidiana
Durante la entrevista, Soto también mencionó especies que forman parte del paisaje y las costumbres jujeñas. La ruda, por ejemplo, es especialmente asociada a las tradiciones del 1° de agosto, pero las comunidades le atribuyen otros usos tradicionales.
Otro caso es la tuna, un fruto presente en varios puntos de la provincia, destacado por su contenido de fibra. La propuesta es volver a observar especies que a menudo pasan inadvertidas pero que esconden un conocimiento tradicional valioso.
“Saberes de la Tierra” y los recursos de Jujuy
La jornada “Saberes de la Tierra” busca generar un espacio para compartir la relación de las comunidades con los recursos vegetales. No solo incluye plantas medicinales, sino también sus posibilidades gastronómicas y productivas.
Entre las experiencias mencionadas por Soto aparecen la elaboración de harina de oca y harina de durazno, además del aprovechamiento del orujo de uva para generar productos con valor agregado.
Para la especialista, detrás de cada práctica existe una relación entre las personas y su ambiente. El desafío es que ese conocimiento, construido y transmitido durante generaciones, pueda ser registrado y conservado sin perder su vínculo con las comunidades que lo sostienen.