El Tesoro pone a prueba al mercado con una jugada clave mientras Milei busca inversores en EE.UU.
Mientras la administración de Milei busca capitales en el exterior, el Tesoro nacional enfrenta un desafío interno de enormes proporciones. ¿Logrará colocar la deuda necesaria para evitar un golpe a las cuentas públicas en un contexto de alta volatilidad?
En medio de la gira de “Argentina Week” en Estados Unidos, el Gobierno lanza una nueva y crucial licitación de deuda. Con vencimientos por más de $9 billones en pesos y una cuenta en el BCRA que solo cubre la mitad, el éxito de la operación es vital para la estabilidad financiera. Será el debut del nuevo secretario de Finanzas, Federico Furiase, en una subasta que el mercado observa con lupa.
Este jueves, el Ministerio de Economía ofrecerá por segunda vez un bono en dólares que vence en 2027. La intención es colocar un máximo de 150 millones de dólares en la ronda inicial, con una segunda vuelta programada para el día siguiente para intentar sumar otros 100 millones.
¿Puede el Tesoro cumplir con la meta de julio?
El objetivo final de esta emisión en moneda extranjera es ambicioso: reunir hasta 2000 millones de dólares para afrontar pagos de capital que vencen en julio de 2026, por unos 2700 millones. Analistas de Max Capital calcularon que, para llegar a esa cifra, el Tesoro debería colocar en promedio 219 millones de dólares en cada una de las ocho subastas que restan hasta el 9 de julio.
Por el lado de la deuda en pesos, el desafío es aún más inmediato. Esta semana, el Gobierno enfrenta vencimientos por aproximadamente 9,6 billones de pesos. Sin embargo, sus depósitos en el Banco Central ascienden a solo 4,3 billones, lo que hace imperiosa una alta tasa de renovación por parte de los inversores.
Un escenario con menos presión que la vez anterior
Pese a la magnitud de los números, las condiciones actuales son más favorables que en licitaciones anteriores. La consultora PPI señaló en su reporte que “el Tesoro contaría con margen suficiente para alcanzar un *rollover* del 100% sin necesidad de convalidar primas elevadas”.
Atribuyen este contexto a una mayor calma en el mercado cambiario, incluso con turbulencias globales, lo que permite “sostener deliberadamente un entorno de tasas de interés bajas”. El monitoreo de la recepción a los papeles de corto plazo será clave para anticipar tendencias.
La consultora Outlier aportó otro ángulo de análisis. Si bien reconocen que el Tesoro tiene margen para renovar menos deuda de la que vence de manera controlada, consideran que el Gobierno no tomará ese camino. La razón es clara: evitar inyectar pesos que puedan presionar el tipo de cambio.
Los expertos de Outlier esperan una renovación cercana al 100%. “No creemos que quieran hacerlo porque podría dar aire al tipo de cambio en un contexto internacional volátil. Y, por el otro lado, tomar pesos subiría las tasas en momentos en que la actividad, como mínimo, viene dando señales contradictorias”, explicaron.
El amplio menú para los inversores
La licitación presenta un total de 11 instrumentos distintos. Además del bono en dólares (Global 2027), el Tesoro ofrece una decena de alternativas en moneda local, segmentadas en cuatro grandes categorías según su ajuste.
Para quienes buscan tasa fija, se ofrecen dos Letras del Tesoro Nacional Capitalizables en pesos (Lecap) con vencimiento en mayo y septiembre de 2026.
La oferta ajustada por inflación (CER) incluye dos Lecer y dos Boncer, con plazos que se extienden hasta junio de 2028. Para los que prefieren la referencia de los plazos fijos, hay una Letra y un Bono ajustados por la tasa Tamar, que vencen en agosto de 2026 y febrero de 2027, respectivamente.
Finalmente, el menú incluye dos Letras del Tesoro vinculadas al dólar (Lelink) de corto plazo, con vencimientos en abril y septiembre de este año. El resultado de esta compleja operación financiera marcará el pulso del mercado en los próximos días.