El Tesoro sale a renovar $4,86 billones y deja afuera a los dólares: qué instrumentos pondrá sobre la mesa
El Tesoro sale este miércoles a renovar vencimientos por $4,86 billones y los tenedores de deuda en pesos tienen motivos para mirar con lupa la letra que queda antes de las elecciones de 2027. Qué instrumentos pondrá sobre la mesa y por qué no habrá dólares en la oferta.
El Ministerio de Economía buscará este miércoles renovar vencimientos de deuda pública por 4,86 billones de pesos, en la primera licitación de octubre, un mes en el que el Tesoro deberá atender compromisos por más de 22 billones. La operación queda a cargo de la Secretaría de Finanzas que conduce Federico Furiase y combina instrumentos en pesos con distintos mecanismos de ajuste y plazos que llegan hasta 2029.
La estrategia vuelve a poner sobre la mesa las necesidades de financiamiento del Gobierno y su capacidad para sostener los pagos de deuda sin apelar a una mayor emisión de títulos en dólares.
Qué instrumentos se ofrecerán
El menú de la licitación incluye una letra capitalizable en pesos con vencimiento en enero de 2027, bonos que se pagarán a partir de 2028 y un instrumento dual con vencimiento en 2029.
A diferencia de otras estrategias de financiamiento, Economía no ofrecerá títulos denominados en dólares. Sigue suspendida la colocación del bono AO29, del que todavía resta emitir alrededor de US$800 millones.
La postergación de esa emisión se produjo en un contexto de aumento de las tasas de interés, una variable que condiciona el costo de refinanciamiento del Tesoro y que alimentó las dudas sobre la disponibilidad de recursos para cubrir los compromisos de 2027.
Una licitación atravesada por el 2027
La composición de los títulos que se ofrecerán este miércoles deja ver una de las principales tensiones de la estrategia financiera oficial: la necesidad de extender los plazos de la deuda para evitar que una parte importante de las obligaciones se concentre en el corto plazo.
El Gobierno todavía debe demostrar que cuenta con las fuentes de financiamiento necesarias para atender los pagos en moneda extranjera de los próximos años. La operación se desarrollará, además, cuando el calendario de vencimientos de octubre todavía reserva un compromiso superior a los 22 billones de pesos, que obligará al equipo económico a volver a buscar fondos en el mercado local.
Entre los instrumentos disponibles, la Letra del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 29 de enero de 2027 (S29E7) es el único título cuyo pago se producirá antes de las elecciones presidenciales previstas para ese año. Los otros instrumentos trasladan los compromisos a ejercicios posteriores: la oferta contempla títulos con vencimientos en 2028 y un bono dual en pesos ajustable por CER o vinculado a la tasa TAMAR, con vencimiento en 2029 (TXMD9).
El esquema apunta a conseguir que los inversores acepten mantener sus colocaciones durante períodos más prolongados, lo que permitiría reducir la concentración de pagos inmediatos y dar mayor previsibilidad a la administración de la deuda.
Sin embargo, la extensión de los plazos también supone que los tenedores deberán evaluar las condiciones económicas y financieras que regirán después de las elecciones de 2027, en particular la evolución de la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio.
Para el Tesoro, conseguir financiamiento que se extienda más allá del actual mandato constituye una forma de distribuir las obligaciones en el tiempo, pero también implica depender de las expectativas que los inversores tengan sobre la capacidad de pago del Estado y la continuidad de las políticas económicas.
En ese sentido, la licitación no solo permitirá conocer el volumen de fondos que el Gobierno logra captar, sino también las condiciones que el mercado exige para prestarle en pesos y los plazos que está dispuesto a aceptar.
La estrategia de extender vencimientos ya había sido defendida por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien sostuvo en junio que "hoy casi 40% de los vencimientos de la deuda en moneda local son posteriores a octubre de 2027". En una exposición ante el Congreso Nacional PyME, el funcionario atribuyó esa evolución a las expectativas de menor inflación, la reducción de las tasas y un contexto de menor volatilidad.
El resultado y la negociación con el FMI
La operación de este miércoles estará a cargo de la Secretaría de Finanzas, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, se encuentra en Bangkok, donde mantiene una reunión con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.
La coincidencia entre la licitación local y los contactos con el organismo multilateral vuelve a poner en el centro de la agenda económica la necesidad de asegurar recursos para cumplir con los compromisos financieros de la Argentina.
La relación con el FMI forma parte de un esquema más amplio en el que el Ejecutivo busca combinar el refinanciamiento de la deuda en pesos, los créditos con respaldo de organismos internacionales y los préstamos bilaterales. La estrategia oficial apunta a reducir el costo de acceso al financiamiento, aunque su efectividad dependerá de la posibilidad de transformar los anuncios en recursos disponibles y de las condiciones bajo las cuales se obtengan.
En ese marco, el resultado de la licitación no deberá medirse únicamente por el porcentaje de renovación de los vencimientos, sino también por el monto adjudicado, las tasas convalidadas y la distribución de los nuevos compromisos según sus fechas de pago.
Si el Tesoro consigue refinanciar la totalidad de los 4,86 billones de pesos sin elevar significativamente el costo de la deuda, podrá atravesar esta primera instancia de octubre sin recurrir a fondos adicionales para cubrir el vencimiento inmediato. Si, en cambio, la demanda resulta insuficiente o exige rendimientos más elevados, el equipo económico deberá evaluar cómo completar las necesidades de financiamiento.
El desafío se amplía cuando se incorpora el resto del calendario del mes, que contempla compromisos por más de 22 billones de pesos. Esa cifra obliga a observar las licitaciones como parte de una secuencia de operaciones y no como episodios aislados, dado que una renovación exitosa en una fecha no garantiza las mismas condiciones para los vencimientos siguientes.