El test de VIH que se hace solo con saliva y ya se vende en farmacias: cuánto cuesta
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El test de VIH que se hace solo con saliva y ya se vende en farmacias: cuánto cuesta

Se esperaba que fuera otra prueba rápida con pinchazo en el dedo. No: el nuevo test de VIH se hace con saliva, en casa y sin que nadie lo vea, y ya tiene precio para las farmacias argentinas. ¿Cuánto cuesta y desde cuándo se consigue?

Desde mediados de este mes, las farmacias argentinas tendrán en sus góndolas un producto que hasta ahora no existía en el país: el primer autotest de VIH de venta libre. Se llama OraQuick HIV Self-Test, cuesta $27.500 y, a diferencia de las pruebas rápidas conocidas, lo puede hacer la propia persona en su casa, sin pinchazo y con una muestra de saliva.

El dispositivo, que también se consigue online, llega para atacar el problema más serio del abordaje del VIH en la Argentina: la detección tardía. Según los especialistas, la mitad de los nuevos diagnósticos se hace cuando la infección ya lleva tiempo.

Cómo funciona el test de saliva

OraQuick detecta anticuerpos contra los virus VIH-1 y VIH-2 en el fluido oral. El procedimiento es simple: el usuario pasa suavemente un hisopo por la parte exterior de las encías, lo introduce en un vial con la solución reveladora que viene en el envase y espera. El resultado aparece entre los veinte y los cuarenta minutos posteriores.

Según los datos técnicos del fabricante, el test alcanza niveles de sensibilidad y especificidad superiores al 99% cuando se usa correctamente. En el país lo distribuye el laboratorio nacional Richmond, a través de un convenio con la compañía estadounidense OraSure Technologies.

El autotest ya se probó en más de 60 países, entre ellos Ecuador, Colombia, Perú, Chile y Brasil (en este último bajo otra marca), y tiene más de 16 años de aprobación de la FDA, la entidad reguladora de medicamentos y alimentos de Estados Unidos.

Las cifras que preocupan

Florencia Cahn, directora de la División Vacunas de Fundación Huésped y presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), explicó el contexto: “Hasta ahora, los tests rápidos se hacen con un pinchazo en el dedo y una gotita de sangre. Pero necesitamos ser más ingeniosos y llegar más temprano al diagnóstico. En nuestro país 140.000 viven con VIH, pero el 13% no lo sabe. Son unas 18.200 personas, y el dato más preocupante es que la mitad (49%) de los nuevos diagnósticos se realizan en forma tardía y un 33% de estos en un estadio más grave, cuando la infección está avanzada, es decir, con presencia de infecciones oportunistas”.

Y agregó: “Ampliar el testeo y vincular con el sistema de salud es fundamental. Cualquiera puede tener VIH. Y un diagnóstico tardío o avanzado puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte”.

No reemplaza al diagnóstico médico

El autotest no es un test diagnóstico. “Si da positivo debe confirmarse mediante estudios de laboratorio en un centro de salud —advirtió la infectóloga—. Y si el resultado es no reactivo, es concluyente siempre y cuando la persona que se lo practicó no haya tenido una posible situación de exposición al virus, como por ejemplo relaciones sexuales no protegidas. Un análisis de sangre inmediatamente posterior a la exposición al virus también puede dar negativo, porque el organismo no tuvo tiempo de generar anticuerpos”.

Privacidad y miedo a las agujas

Junto con los de embarazo, este será el único autotest disponible en góndolas. Está pensado especialmente para quienes quieren cuidar su privacidad: en cualquier laboratorio hay que firmar un consentimiento informado para hacerse la detección del VIH, y en los tests rápidos con pinchazo siempre hay un operador que lo realiza, lo que implica cierto grado de exposición. También es una opción para quienes le temen a las agujas.

Qué dicen los especialistas

Analía Urueña, directora del Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles (CEPyCET) de la Universidad Isalud, opinó: “Lo celebro, siempre es mejor saber y cuanto antes, mejor. Quizás no sea lo óptimo que la persona se lo realice a solas, pero esto depende de cada situación. Probablemente lo ideal sería recurrir a un centro de testeo rápido, donde se hace testeo informado, confidencial y se conecta al paciente con el circuito de confirmación y atención. Pero si eso no ocurre porque la persona nunca tiene tiempo, no sabe dónde concurrir, tiene pudor o simplemente prefiere hacerlo sola, el autotest es una excelente alternativa. Celebro que haya una herramienta más que facilite el acceso al testeo y lleguemos más temprano al diagnóstico”.

Miguel Pedrola, director científico para Latinoamérica y el Caribe de AIDS Healthcare Foundation (AHF), coincidió: “Creo que es una buena noticia agregar posibilidades de acceso al diagnóstico. Seguro que hay personas que no quieren exponerse por vías tradicionales, como el test rápido con pinchazo en el dedo o los tests de laboratorio. Esta es otra alternativa más que espero que se integre al sistema de salud como medida de prevención”.

Cobertura y tratamiento

Desde Richmond confirmaron que el Programa Nacional de VIH evalúa incluir el autotest dentro de su oferta de servicios gratuitos. En la Argentina, los medicamentos y otros métodos diagnósticos para tratar la infección están cubiertos por el Estado, las obras sociales y las prepagas.

“El 88% de los pacientes diagnosticados están tratados y la mayoría se encuentra dentro de la fracción I=I (indetectable igual intransmisible), que ocurre cuando durante 6 meses mantiene una carga viral indetectable en sangre, lo que impide la transmisión del virus por vía sexual”, señaló Cahn. La especialista remarcó que el 65% de los pacientes se atiende en el sector público y que el desafío “no es solo iniciar sino sostener el tratamiento”.

Cahn también planteó que, así como los médicos piden de rutina análisis de colesterol, glucemia o hemograma, deberían solicitar el de VIH: eso sumaría diagnósticos y permitiría que más personas empiecen el tratamiento a tiempo, algo que hoy garantiza una buena calidad de vida.

Los números detrás del test

Maximiliano Bergman, director médico de Laboratorios Richmond, detalló que el autotest fue validado con numerosos estudios clínicos. Uno de ellos, el STAR03, incluyó a 900 personas de Sudáfrica y Zimbabue —517 varones y 383 mujeres— y arrojó resultados similares a los de un Elisa clásico: “99.4% de sensibilidad (no hubo ningún falso negativo), 99% de especificidad (los negativos realmente lo eran) y 97.1% de usabilidad (las personas comprendieron las instrucciones para hacer el test de manera correcta)”. En la Argentina, Fundación Huésped llevó adelante el estudio clínico que la Anmat exigía para la aprobación local.

Bergman también puso la cuestión económica sobre la mesa: “El costo médico anual promedio de un paciente que detecta en forma temprana la infección por VIH promedia los US$1000. La detección de la infección en una etapa tardía puede superar los US$9000 anuales. El costo para un paciente que se detecta en forma temprana se concentra en la compra de los antirretrovirales (TARV). En el caso de un paciente tardío, se suman los gastos de hospitalización, estudios de alta complejidad y tratamientos de comorbilidades”.

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