El test que detecta el cáncer de colon a tiempo creció en Neuquén, pero hay un dato que preocupa
Los registros de Salud muestran que ya se hicieron más colonoscopías que en todo 2025, y hay un hospital de la cordillera que explica buena parte del salto. Pero el mismo sistema que celebra ese número arrastra un problema que todavía nadie resolvió.
El sistema de salud de Neuquén ya superó la cantidad de colonoscopías realizadas durante todo el año pasado, y todavía faltan tres meses para que termine el 2026. Los registros provinciales muestran un salto de 1.298 estudios en 2025 a 1.354 en lo que va del corriente, una señal del trabajo sostenido en el abordaje de los tumores.
La colonoscopía es el examen que permite detectar de forma precoz el cáncer de colon, una de las líneas de cuidado que el Plan Provincial de Salud prioriza para enfrentar la aparición de tumores. Los hospitales Castro Rendón, Heller y Ramón Carrillo de San Martín de los Andes concentran la mayor parte de esa actividad diagnóstica.
Qué es el cáncer colorrectal y por qué el control importa
Se trata de un crecimiento anormal en las paredes del intestino grueso que suele arrancar con una lesión llamada pólipo o adenoma. Como avanza de manera silenciosa, sin síntomas evidentes en sus primeras etapas, los estudios periódicos —el test de Sangre Oculta en Materia Fecal (SOMF) o la colonoscopía— pueden marcar la diferencia para detectarlo a tiempo. El cáncer colorrectal es una de las líneas de cuidado priorizadas por el Plan Provincial de Salud 2024-2027.
La tendencia que se consolida desde la pospandemia
Tomando como referencia el período 2023-2026, con la articulación entre el sistema público y los prestadores financiados por el Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN), el crecimiento se vuelve más claro. En 2025 se cerró con 5.842 estudios, mientras que los datos actuales de 2026 ya ubican la cifra en 5.812 procedimientos: muy cerca de superar el volumen total del año pasado, pero tres meses antes de que termine el año.
San Martín de los Andes, el caso que marca el ritmo
El Hospital Ramón Carrillo registró un crecimiento significativo en prevención y diagnóstico del cáncer colorrectal. Según destacó su directora, Rita Martín, durante el primer semestre de 2026 la institución superó la totalidad de los estudios realizados a lo largo de todo el 2025, lo que lo convirtió en el segundo efector de la provincia en cantidad de estudios, detrás del Castro Rendón.
"Este logro refleja el resultado de un proceso continuo de planificación con objetivos definidos a corto y a mediano plazo", destacó Martín. La directora explicó que el trabajo se enmarca en las metas fijadas en 2024, cuando "el cáncer colorrectal se estableció como la segunda línea de cuidado dentro del Plan de Salud de la Región Lagos del Sur, identificando la necesidad primaria de aumentar la capacidad de respuesta de nuestro hospital".
Para responder a esa demanda se ejecutó un plan estratégico por etapas. "Primero completamos los planteles profesionales, incluyendo instrumentación quirúrgica, anestesia, técnicos en esterilización, un médico gastroenterólogo y enfermería dentro de quirófano", detalló. Ese refuerzo permitió optimizar el uso del quirófano ambulatorio —donde se hacen las videocolonoscopías— y de los tres quirófanos internos.
En una segunda fase llegaron las mejoras tecnológicas. "Sumamos un sistema de lavado automatizado para el instrumental de videocolonoscopía financiado por la Provincia, y además adquirimos un nuevo equipo mediante fondos de recupero financiero para sumarlo al equipo previo", concluyó la directora.
El test de sangre oculta y el dato que enciende alarmas
En el subsector público, el test de Sangre Oculta en Materia Fecal (SOMF) —clave para el tamizaje preventivo en personas de 50 a 74 años sin factores de riesgo— mantiene una actividad constante en toda la provincia. Pero la lectura de este período pospandemia exige contemplar un factor técnico: a partir de 2024 cambió el proveedor de reactivos y eso modificó los umbrales de detección.
El volumen histórico y el arrastre de años previos registraban una positividad promedio del 22,3% con el reactivo anterior. Con el nuevo insumo, esa positividad descendió al 11,2% porque su límite de detección es más alto: identifica menos casos positivos por una cuestión estrictamente metodológica y no por una variación en la salud de la población.
A eso se suma un cuello de botella que los registros dejan a la vista: el 77,5% de los casos con SOMF positivo figuran como colonoscopías posteriores no realizadas. Un desafío central para el seguimiento oportuno de los pacientes dentro del circuito sanitario.