El testigo que los delató: 'Parecía una lechuza' y otros detalles del crimen de Cristian Díaz
Una mujer escuchó los tiros y vio a los agresores huir en un auto blanco. ¿Qué detalle del vehículo los delató? Los secretos del operativo que terminó con la captura de los sospechosos.
En la tercera jornada del juicio oral por el asesinato de Cristian Díaz, un testimonio clave y una insólita comparación marcaron el rumbo de la investigación. Una vecina escuchó los disparos y vio a los agresores escapar en un automóvil blanco, un dato que resultó fundamental para que la policía diera con los presuntos sicarios.
El relato que destrabó la causa
La mujer, empleada gastronómica, declaró ante los jueces César Antonio Yaya, Martín Alejandro Rau y Augusto Gregorio Busse. Contó que pasadas las 2 del 8 de mayo, al volver de trabajar a su casa en la chacra 94, escuchó los estampidos y los gritos que venían de la vivienda lindera. Al salir, vio a dos jóvenes corriendo hacia un Fiat Duna blanco, donde los aguardaba un conductor, y partieron a toda velocidad por la calle 95 hacia avenida Almirante Brown.
Ese automóvil fue hallado horas después en el barrio Luis Piedrabuena, sobre calle Montecarlo, cerca de un comercio mayorista de avenida Quaranta. El dato fue clave para los investigadores, que no dudaron de la palabra de la testigo.
La confesión del comisario
Antonio Gabriel Comes, ex jefe de la Dirección Homicidios, apuntaló la versión de la vecina. Dijo que la claridad de sus datos permitió reconstruir el recorrido del vehículo y establecer su dueño. Con vigilancia en la zona, detectaron una vivienda de dos pisos sin iluminación externa, vinculada a la venta de drogas al menudeo.
El lunes por la noche, los investigadores siguieron un taxi que recogió a los sospechosos y se dirigió a la terminal de colectivos. Comes recordó la actitud nerviosa de David Wesley de Oliveira Silva, el más alto: “Giraba la cabeza sentado en el taxi para todos lados, parecía una lechuza”. Los detuvieron cuando esperaban un colectivo hacia Santo Tomé, Corrientes, con destino final a San Borja, Brasil.
El allanamiento y el detalle del foco
El juez de Instrucción 7, Miguel Mattos, ordenó la detención y el allanamiento de la vivienda del barrio Luis Piedrabuena. El propietario había huido, pero su auto estaba allí. Para confirmar que era el usado en el crimen, bastó un detalle: al Fiat Duna le faltaba o fallaba un foco delantero y uno trasero, tal como había descripto la testigo.
El taxista, otro eslabón
El chofer que trasladó a los acusados hasta la terminal también declaró. Fue contundente y reveló que la vivienda era conocida en el ambiente: “Era un punto donde íbamos con pasajeros y nos pedían que los esperemos mientras bajaban a comprar falopa”.
La pareja de la víctima, primera testigo de la jornada, relató que estaba despierta mirando televisión cuando escuchó los disparos consecutivos que terminaron con la vida de Díaz en el kiosco donde vendía bebidas. El juicio continúa con los dos brasileños de 24 años, David Wesley de Oliveira Silva y Gabriel Junior Guimaraes Da Silva, acusados de homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas con alevosía.
