El testimonio que revela la “guerra abierta” en los barrios de Rosario durante el juicio a Fran Riquelme

Un investigador del MPA declaró en el juicio a Fran Riquelme y describió el clima de “guerra abierta” que vivieron barrios rosarinos. ¿Qué estrategia usó una banda rival para expandirse y qué papel jugaron las cárceles en este conflicto que dejó cientos de víctimas?

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El testimonio que revela la “guerra abierta” en los barrios de Rosario durante el juicio a Fran Riquelme

Un investigador del Ministerio Público de la Acusación describió ante el tribunal un escenario de “guerra abierta” en los barrios Ludueña y Empalme Graneros. El testimonio se dio en la segunda jornada del juicio oral a Francisco “Fran” Riquelme y otros 14 acusados, donde se debate una asociación ilícita, seis homicidios, balaceras y amenazas.

El abogado Gabriel Ferroggiaro declaró como testigo ante los jueces Gustavo Pérez de Urrechu, Natalia Benvenuto y Jorge Rodríguez. Su análisis expuso el trasfondo de una disputa territorial que sumergió a esa zona del noroeste rosarino en una espiral de violencia entre 2021 y 2023.

¿Cuál fue el origen del conflicto?

Ferroggiaro sostuvo que el conflicto tuvo como trasfondo la expansión territorial de sectores vinculados a la banda de Los Monos. Esta organización, históricamente arraigada en la zona sur de Rosario, comenzó desde 2020 a proyectarse sobre otros barrios.

Según el investigador, esa expansión se apoyó en una estrategia que combinó actores detenidos y personas en libertad. Desde las cárceles, referentes de la organización captaban a internos con influencia en distintos barrios y les proveían recursos para disputar el control territorial: armas, vehículos y logística para actividades delictivas, principalmente el narcomenudeo.

En ese esquema, señaló como contraparte a la estructura liderada por Esteban Lindor Alvarado, configurando un escenario de confrontación entre dos de las principales organizaciones criminales de la ciudad.

La alianza que desafió el dominio de Riquelme

Ferroggiaro detalló que en ese contexto surgió una alianza criminal que buscó disputar el control de los territorios dominados por la gente de Riquelme, quien operaba en jurisdicción de la Subcomisaría 24ª y de la Comisaría 20ª con el visto bueno de Alvarado.

Ese grupo emergente estaba integrado, entre otros, por Mauro Gerez, Jonathan Almada y Cristian “Larva” Fernández, además de los presos Andy Benítez y Julián Aguirre. Contaban con el respaldo de Matías César, un actor vinculado a la estructura de Ariel “Guille” Cantero.

Parte de esta alianza operaba desde la cárcel y parte en libertad, en una dinámica coordinada para avanzar sobre barrios como Ludueña y Empalme Graneros. El investigador ubicó el inicio de la escalada violenta hacia mediados de 2021.

El punto de inflexión: ataques a comisarías

Un punto de inflexión, según su análisis, fueron los ataques a la Subcomisaría 24ª y a la Comisaría 12ª, ocurridos en febrero de 2022. Estos hechos evidenciaron la magnitud del conflicto y derivaron en la intervención de distintas áreas institucionales.

Ferroggiaro definió el período entre febrero y mayo de 2022 como una “guerra abierta”. Describió una seguidilla de hechos violentos cotidianos: balaceras, enfrentamientos, domicilios atacados y personas armadas circulando incluso con chalecos antibalas. “Se vivía un clima de guerra”, sintetizó el investigador.

Recordó que 2022 fue el año más violento en la historia de Rosario, con cerca de 300 homicidios. En particular, abril de ese año registró 36 asesinatos, el número mensual más alto del que se tenga registro. Ludueña fue el barrio más afectado ese mes.

Hitos de una guerra territorial

Durante su declaración, Ferroggiaro mencionó como hitos del conflicto los asesinatos de Cristian “Larva” Fernández –ocurrido en abril de 2022– y de Joel Bulnette, identificado con el entorno de Riquelme.

También situó como antecedente el homicidio de Natalia Longhi, cometido en pasaje Franco al 2000 en enero de 2022. El objetivo de ese ataque habría sido un joven apodado Pachi, vinculado a ambas estructuras tras un cambio de alineamiento, lo que fue interpretado como una traición.

Pachi había sido novio de una sobrina “del corazón” de Fran Riquelme y, tras la ruptura, se acercó a la banda de Gerez. Los intentos de ajustar cuentas con él convirtieron a la cuadra de Franco al 2000 en escenario de balaceras recurrentes, alimentando la lógica de represalias.

Además de los homicidios y balaceras, el investigador señaló que la organización asociada a Gerez desplegó extorsiones a comercios de la zona como parte de su esquema de financiamiento y control, junto con la venta de estupefacientes. Todos los integrantes detenidos de la banda de Gerez terminaron acordando penas en juicio abreviado.

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