El tiburón que vive en Tierra del Fuego y tiene espinas venenosas: qué descubrieron los científicos

No es una especie exótica ni un visitante ocasional: habita las costas fueguinas y guarda un detalle de su reproducción que sorprende a los investigadores.

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El tiburón que vive en Tierra del Fuego y tiene espinas venenosas: qué descubrieron los científicos
El tiburón que vive en Tierra del Fuego y tiene espinas venenosas: qué descubrieron los científicos

Sí, hay tiburones en Tierra del Fuego. Uno de ellos es el cazón espinoso (Squalus acanthias), una especie que puede vivir desde la costa hasta los 900 metros de profundidad y cuya gestación se extiende hasta 22 meses. Es uno de los protagonistas de la nueva edición de La Lupa, la revista de divulgación científica del CADIC-CONICET.

El trabajo, titulado “Entre los intermareales y las profundidades: la vida del cazón espinoso en los mares australes”, fue publicado en el número 28 de la revista y es fruto de una colaboración entre el CADIC-CONICET, la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) y la Fundación Por el Mar.

Cómo es el cazón espinoso

Se trata de un tiburón de tamaño mediano, adaptado a aguas templadas y frías de casi todos los océanos. Su distribución abarca el Atlántico, el Pacífico, el Mediterráneo y el Mar Negro, además de las costas de Sudamérica, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

En Tierra del Fuego, su presencia está ligada a la relación histórica entre las comunidades humanas y el mar. Los pueblos originarios lo conocían como “Kaïss” o “Kaïgiss”, según recupera el artículo de La Lupa.

Su nombre común deriva de una de sus características más visibles: tiene dos aletas dorsales, cada una con una espina venenosa. Su cuerpo es delgado, con morro puntiagudo y ojos grandes y ovalados. Los machos miden alrededor de un metro y las hembras alcanzan 1,25 metros, aunque en otras regiones se registraron ejemplares de hasta dos metros.

Su dieta incluye peces como merluzas, calamares, pulpos, organismos gelatinosos y carroña. Esa capacidad de alimentarse tanto en aguas abiertas como cerca del fondo refleja la diversidad de ambientes que utiliza a lo largo de su vida.

Reproducción y vulnerabilidad

Uno de los datos más llamativos es su reproducción. La gestación puede durar hasta 22 meses y cada hembra puede dar a luz entre una y 32 crías, que nacen con una longitud de entre 18 y 33 centímetros.

Además, las hembras no se reproducen todas al mismo tiempo: en una misma población pueden convivir ejemplares con embriones en desarrollo y otros en diferentes fases del ciclo reproductivo. Al no existir una única temporada sensible claramente definida, la especie puede quedar expuesta a la actividad pesquera durante todo el año.

Su crecimiento lento, la madurez tardía y su reducida capacidad reproductiva dificultan la recuperación de las poblaciones cuando aumenta la presión de captura. Por eso, el cazón espinoso está catalogado globalmente como “vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Campañas en la costa fueguina

Durante enero y febrero de 2026, investigadores del CADIC-CONICET, la UNTDF y la Fundación Por el Mar realizaron campañas sobre la costa atlántica de la provincia. Allí registraron dos especies de tiburones —el cazón espinoso y el pintarroja—, dos de rayas —la raya hocicuda y la marmolada— y una quimera conocida como pez gallo.

Las campañas buscan generar información sobre qué especies habitan estos ambientes, cómo los utilizan, de qué se alimentan y cuál es su estructura poblacional. También intentan determinar si existen zonas de cría y comprender la relación de estos animales con los bosques de algas de Macrocystis pyrifera, ecosistemas que ofrecen alimento, refugio y espacios de reproducción para numerosas especies marinas.

La Lupa, divulgación que llega a la comunidad

La publicación en La Lupa tiene como objetivo que esta información llegue a la comunidad y no quede solo en el ámbito académico. Creada en 2010 por becarios, técnicos e investigadores del CADIC-CONICET, la revista se publica dos veces al año, tiene distribución gratuita y es utilizada como material de consulta en escuelas primarias, secundarias y universidades de Tierra del Fuego.

“La Lupa es un pilar fundamental para la divulgación científica en la Argentina: transforma el conocimiento en un puente accesible y federaliza su alcance”, señaló Ramiro Braga, biólogo de la Fundación Por el Mar, y completó: “En lo personal, es una alegría enorme haber formado parte de este nuevo número junto a colegas y ver reflejado el esfuerzo de todo el equipo en una revista que defiende y difunde la ciencia pública”.

Esta publicación conjunta permite que el conocimiento producido sobre los mares fueguinos no quede limitado al ámbito científico y pueda llegar a nuevos públicos. En el caso del cazón espinoso, conocer cómo vive y por qué es vulnerable constituye un primer paso para comprender su lugar dentro de los ecosistemas marinos australes.

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