El tierno gesto que muchos dueños tienen con sus mascotas y que los expertos piden evitar
¿Sabías que tratar a tu mascota como un hijo puede causarle problemas de conducta? Expertos explican por qué es mejor evitarlo y cómo educar a tu gato correctamente.
Muchas personas tratan a sus perros y gatos como si fueran hijos, una costumbre que los especialistas en conducta animal desaconsejan por los perjuicios que puede generar en el bienestar de las mascotas. Proyectar emociones humanas sobre los animales les impide desarrollar instintos básicos como la socialización y el juego libre.
La baja natalidad en algunos países ha llevado a que haya más mascotas que niños. En España, por ejemplo, se estima que hay 30 millones de animales domésticos frente a 1.300.000 chicos de entre 0 y 3 años. Esta tendencia global también se refleja en Argentina, donde cada vez más hogares optan por tener mascotas en lugar de hijos.
¿Por qué es malo tratar a las mascotas como humanos?
Angélica Gómez Barrera, especialista en conducta animal, advirtió que proyectar emociones o comportamientos humanos sobre las mascotas les impide desarrollar instintos y hábitos fundamentales, como la socialización y el juego libre. Por su parte, Jorge Gallego Rodríguez, docente y experto en familias multi especie, aclaró que es fundamental recordar que aunque los perros y gatos forman parte de la vida familiar, eso no los convierte en humanos.
El adiestrador canino Conrado Clavijo coincidió en que ese tipo de apego puede desencadenar alteraciones del comportamiento. Ponerles ropa o perfume son claros ejemplos de cómo las personas obstaculizan el lenguaje corporal y olfativo de las mascotas. Este accionar puede derivar en dificultades para relacionarse con otros animales, aumento del miedo, reacciones agresivas o hasta desarrollar ansiedad por separación.
Algunos expertos incluso aconsejan no saludar a los perros inmediatamente antes o después de dejar el hogar. La conducta recomendada es ser indiferente durante algunos minutos para luego sí darles cierta atención. El objetivo es evitar que el can asocie la partida de su dueño con un evento importante, lo cual puede generarle ansiedad.
Si un perro ladra de forma persistente, presenta temblores o rompe objetos de la casa, no se trata de muestras de afecto, sino de algún tipo de desequilibrio emocional.
Cómo educar a un gato para que haga pis en la caja de arena
Enseñar a un gato a hacer sus necesidades en las piedritas requiere preparar un entorno adecuado y constante. La bandeja debe ubicarse en un lugar tranquilo, lejos del ruido y del tránsito hogareño. El recipiente necesita ser lo suficientemente amplio para que el animal pueda girar con comodidad. Hay que mantener a las piedras siempre limpias y sin olores fuertes, ya que los gatos son sensibles a los cambios en su entorno y pueden rechazar una bandeja sucia.
Durante los primeros días, conviene acercarlo a la caja después de comer o al despertar, momentos en los que suele necesitar evacuar. Si comienza a olfatear o a rascar el suelo, se lo guía suavemente hacia las piedritas. Cuando utiliza la bandeja correctamente, se refuerza la conducta con un estímulo positivo, como una caricia o una pequeña recompensa, para consolidar el hábito.
Si hace sus necesidades por fuera de la caja, es importante limpiar la zona con productos que eliminen el olor por completo. No se debe castigar al animal, ya que eso genera estrés y dificulta el aprendizaje. La paciencia y la repetición permiten que el gato asocie la bandeja con un lugar seguro y adecuado para sus necesidades.