El "tío" que la tenía durmiendo sobre cartones: el juicio que expone cómo la captó
Una adolescente de 16 años dormía sobre cartones y era obligada a prostituirse. El hombre al que todos conocían como su tío se sienta en el banquillo, pero lo que declararon los vecinos sobre los gritos que escucharon es lo que más indigna.
Roberto Altamiranda, apodado "El Perro", comenzó a ser juzgado en Salta por un caso de presunta explotación sexual que tiene como víctima a una adolescente de 16 años. La acusación lo sindica como el hombre que la sometió a servidumbre, le dio drogas y la obligó a prostituirse en distintos puntos de la capital provincial.
La primera audiencia se realizó con la exposición del fiscal Eduardo Villalba y de la defensora pública de Víctimas Adriana Ramírez. Los hechos que se le atribuyen al imputado habrían ocurrido entre abril y julio de 2024, según la acusación.
De la calle a una carpa improvisada
El relato de la Fiscalía sostiene que la adolescente estaba en situación de calle tras escaparse de un dispositivo de salud donde se trataba su adicción a la pasta base. En ese contexto de vulnerabilidad, Altamiranda le habría ofrecido comida, drogas y un lugar para dormir.
El hombre trabajaba como sereno en un lavadero de Villa San Antonio. Allí, de acuerdo con la investigación, instaló una carpa improvisada y alojó a la menor. Poco después, según la acusación, empezó a someterla a distintas formas de violencia y explotación.
La imputación indica que el acusado la obligó a mantener relaciones sexuales con él y luego a prostituirse en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus y de la cancha de Juventud Antoniana. Los investigadores afirman que la adolescente permanecía bajo su control y que era castigada cada vez que intentaba escapar.
Fugas, golpes y vecinos que escucharon
En la audiencia declararon investigadores de Gendarmería Nacional. Según sus testimonios, la víctima logró escaparse en varias oportunidades, pero el acusado presuntamente volvía a encontrarla y la golpeaba.
Los relatos también mencionan que algunos vecinos oyeron los gritos de la adolescente durante las agresiones, aunque no intervinieron. Entre los castigos denunciados, se señaló que el hombre le quitaba la ropa y el calzado después de cada intento de fuga.
Los vecinos, además, contaron que solían ver a la joven junto a Altamiranda. Él se presentaba con el apellido Quintana y decía que era su sobrina. De acuerdo con esas declaraciones, la adolescente dormía en el suelo, cubierta con cartones, y muchas veces estaba mal vestida y desabrigada.
La amenaza después de volver al dispositivo de salud
La acusación incluye otro episodio ocurrido después de que la joven lograra regresar al dispositivo de salud donde recibía asistencia. Una cuidadora declaró que Altamiranda comenzó a merodear las inmediaciones del establecimiento y que, durante una salida recreativa organizada por la institución, se cruzó con la adolescente.
Según ese testimonio, el hombre la insultó y la amenazó de muerte.
Para reconstruir los hechos, la investigación se apoyó en tareas de agentes encubiertos, en el análisis de cámaras de seguridad y en declaraciones testimoniales.
Cuándo sigue el debate
El juicio continuará el martes 3 de noviembre en la sede del Tribunal Oral Federal N.º 2 de Salta, ubicada frente al monumento a Güemes. En las próximas audiencias se seguirán produciendo pruebas para determinar las responsabilidades penales del acusado.
Altamiranda enfrenta graves acusaciones por los hechos denunciados contra la adolescente. El tribunal deberá evaluarlas a lo largo del debate.