El título que casi nadie conoce: psicopedagogos trabajan en la Justicia y en empresas de Mendoza
En Mendoza hay psicopedagogos que trabajan en procesos judiciales y en la selección de personal de empresas. Una especialista explica cómo llegaron ahí y qué señales hacen que una familia deba consultar.
La psicopedagogía suena a apoyo escolar, a chicos con dificultades para aprender. Pero en Mendoza hay profesionales de esta disciplina que trabajan en procesos judiciales, selección de personal y equipos de empresas, campos que la mayoría desconoce.
Así lo explicó a Sitio Andino Fernanda Distéfano (Mat. 545), psicopedagoga, profesora universitaria y miembro del Consejo Deontológico de Psicopedagogía de Mendoza. En el Día del Psicopedagogo, la especialista describió una profesión que se extiende mucho más allá del aula.
Qué hace un psicopedagogo (y qué no)
Distéfano trabaja en el Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario y asegura que su campo abarca desde la atención temprana hasta la tercera edad, pasando por la escolaridad primaria, secundaria y la universidad. También incluye ámbitos poco difundidos como la psicopedagogía forense y la laboral.
El objetivo no es solo detectar una dificultad puntual, sino entender cómo funciona cada persona y qué herramientas pueden ayudarla a adaptarse a su contexto. “Nosotros buscamos reconocer fortalezas y debilidades en el desarrollo de las personas, la capacidad de adaptación a estas circunstancias en las cuales se encuentra”, explicó Distéfano.
Con esa evaluación, el profesional diseña estrategias y trabaja junto a otras disciplinas. Por eso la especialista la define como una “disciplina puente”: identifica situaciones y deriva al especialista que corresponda cuando hace falta.
Justicia y empresas: los terrenos menos conocidos
La psicopedagogía forense, en expansión en Mendoza, interviene en procesos judiciales que involucran a personas en situación de vulnerabilidad, sobre todo niños y adolescentes. Puede aportar una mirada específica en casos de violencia, abandono o vulneración de derechos, analizando la subjetividad y los procesos de aprendizaje de quienes atraviesan esas circunstancias.
En el mundo de las organizaciones, en tanto, los psicopedagogos participan en selección de personal, integración de equipos y adaptación a distintos perfiles laborales. “Hoy en día, los equipos de trabajo tienen que ser dinámicos, heterogéneos”, sostuvo Distéfano, y remarcó que la formación psicopedagógica aporta herramientas para comprender a las personas que integran una organización.
Qué pasa en una consulta
En el ámbito clínico, el trabajo puede desarrollarse en consultorios particulares, instituciones públicas o privadas y hospitales. La consulta suele llegar por dificultades de aprendizaje, desafíos en el desarrollo o problemas para adaptarse a las demandas del entorno.
La primera herramienta es la evaluación psicopedagógica, que permite conocer el funcionamiento de la persona e identificar qué aspectos necesitan acompañamiento. A partir de ahí se diseñan estrategias, por ejemplo, para facilitar una trayectoria escolar.
“La psicopedagogía es una ciencia que es absolutamente amplia, que no solamente trabaja en equipos de salud o de educación”, resumió Distéfano.
Cuándo consultar y por qué la detección temprana importa
La mayor visibilización de condiciones como el TDAH, la dislexia o la discalculia hizo que estos profesionales fueran más conocidos. Para Distéfano, eso permitió que dificultades antes interpretadas desde etiquetas negativas se comprendan desde otra perspectiva. Incluso, dijo, llegan adultos con diagnóstico que buscan evitar que sus hijos pasen por lo mismo sin acompañamiento.
Ante dudas sobre el desarrollo o el aprendizaje de un chico, la recomendación es consultar primero al área médica —pediatría o medicina de familia— para que haga las derivaciones. Pero hay señales de alerta: la preocupación de los adultos responsables, la persistencia de los síntomas en el tiempo y la resistencia a las estrategias habituales. “Siempre es mejor una consulta precoz. No importa en qué etapa de la vida nos encontremos”, remarcó la profesional.
Pantallas, atención y lenguaje: los desafíos actuales
Uno de los principales retos clínicos son las dificultades atencionales. Distéfano remarca que hay que distinguir entre un problema de concentración que aparece como síntoma de determinadas circunstancias y un trastorno por déficit de atención. Sobre el uso de pantallas, advirtió que no debería considerarse la explicación única: “Es una confluencia de factores”. En lugar de reducir el problema al dispositivo, propone mirar qué hacen los adultos con el tiempo que comparten con sus hijos, la calidad de las interacciones familiares y las oportunidades de conversar y desarrollar el lenguaje.
Otro desafío en Mendoza son los cuadros del lenguaje. La psicopedagogía puede hacer una primera observación y discriminación, aunque el abordaje específico corresponde a fonoaudiología o terapia del lenguaje. Las dificultades pueden aparecer desde edades tempranas, en el lenguaje expresivo o comprensivo, y luego repercutir en la alfabetización, la lectura y la escritura. Por eso, insiste, la detección temprana vuelve a ser clave.
En síntesis, Distéfano define la disciplina como la posibilidad de “hacer muchas cosas y al mismo tiempo derivar a quien corresponde”. Observar integralmente a una persona, reconocer sus necesidades y articular con otras especialidades: eso es lo que hace una profesión cuyo alcance todavía es poco conocido.