El tomate para industria se hunde a su peor nivel en once años: la cifra que nadie quería ver en San Juan

El tomate para industria venía con un liderazgo cómodo de San Juan y una producción nacional que parecía sostenerse. Las proyecciones que se presentaron en Expo Innova Cuyo mostraron otra cosa: la cifra más baja en once años y un mercado copado por la pasta importada.

· 5 min de lectura
El tomate para industria se hunde a su peor nivel en once años: la cifra que nadie quería ver en San Juan
El tomate para industria se hunde a su peor nivel en once años: la cifra que nadie quería ver en San Juan

La superficie sembrada de tomate para industria en la Argentina caería a entre 4.600 y 4.700 hectáreas en la campaña 2026-2027, el registro más bajo de los últimos once años, según las proyecciones que la Asociación Tomate 2000 presentó en un conversatorio realizado en Expo Innova Cuyo, en Pocito.

El número no hace más que confirmar una tendencia que ya venía golpeando al sector: la temporada 2025-2026 cerró con unas 5.000 hectáreas, muy lejos de las casi 7.800 que se alcanzaron en las campañas 2022-2023 y 2023-2024.

Un negocio que dejó de funcionar

El diagnóstico lo abrió Sergio Mena, en representación de los productores, que no dudó en calificar al sector como "complicado".

"El negocio viene cayendo, la superficie implantada viene cayendo, y esto es porque el negocio no está funcionando", señaló Mena, que atribuyó la caída a una combinación de altos costos internos y a la creciente importación de pasta de tomate concentrada.

Guillermo San Martín, representante de Tomate 2000, aportó datos propios y de profesionales del INTA. Detalló que San Juan concentra el liderazgo provincial en superficie cultivada desde hace cuatro o cinco temporadas, por delante de Mendoza, La Rioja y el NOA.

También graficó el retroceso de la producción nacional: en las campañas pico llegó a unas 750.000 toneladas, el volumen que el sector estima como de autoabastecimiento para el consumo argentino, y desde entonces no volvió a esos niveles.

El avance de la pasta importada

Las importaciones de pasta concentrada —que representan entre el 65% y el 70% del mercado de productos de tomate industrializados en el país— crecieron con fuerza entre 2023 y 2024 y volvieron a dispararse en 2025. El dato más llamativo: una industria radicada en Cuyo se convirtió en la principal importadora de pasta de tomate de Sudamérica.

Hasta junio de 2026 se habían importado unas 10.000 toneladas, un ritmo que San Martín calificó de más lento que el del año anterior.

Costos, productividad y el fantasma de Chile

Luis Cuitiño, de Cuyo Seeds (Heinz), matizó el diagnóstico. Para él, el problema del sector primario no pasa únicamente por los costos. Comparó la estructura de costos argentina con la de Chile, donde dijo que son similares o incluso más altos, y ubicó la diferencia en la productividad.

Estimó el costo de implantación de una hectárea de tomate industrial en unos 8.000 dólares y señaló que, con un rendimiento promedio nacional de 89 toneladas por hectárea, ese costo es el que determina qué precio de materia prima necesita cubrir el productor.

Para Cuitiño, el desafío pasa por mejorar el rendimiento industrial por kilo de fruta fresca a través de mejores variedades, lo que exige que semilleras, productores e industria compartan el riesgo de probar nuevos materiales.

Dólares, precio internacional y la sombra de 2008

Rodolfo Bianchetti, de la empresa mendocina Solvencia —dedicada a la cosecha mecánica de tomate para industria en San Juan, Mendoza y La Rioja—, aportó otro factor detrás del salto importador: la mayor disponibilidad de dólares para importar tras el cambio de política cambiaria, sumada a un precio internacional bajo.

Trazó un paralelo con 2008 y 2009, cuando el ingreso fuerte de pasta china ya había hecho caer los precios internacionales, y sostuvo que el sector puede resistir algún año puntual de baja, pero no una caída sostenida del precio internacional.

El debate del tipo de cambio

Ese punto abrió la discusión más extensa de la jornada: si el tipo de cambio debe usarse como variable de competitividad. Una de las posturas sostuvo que, más allá del signo político de turno, la competitividad real se construye mejorando la productividad, y que San Juan —por su perfil minero y de hidrocarburos— integra una región que empuja hacia una mayor oferta de dólares y, en consecuencia, hacia un tipo de cambio más apreciado.

Otra voz del panel respondió que esa dinámica no depende de una decisión política sino que la regula el mercado, y remarcó que el costo en dólares del productor argentino sí se volvió alto, en particular por el fuerte aumento del costo de la energía en el último tiempo.

El panel coincidió, de todos modos, en que la Argentina no es un caso aislado. Brasil atraviesa una dinámica similar: su superficie de tomate industrial cayó de unas 20.000 a unas 14.000 hectáreas en los últimos dos años, también por la competencia de pasta importada a bajo precio. Según los participantes, se trata de un fenómeno regional de precios de pasta deprimidos que, a medida que se agoten los stocks acumulados en el mundo, debería tender a un nuevo equilibrio.

La mirada más optimista

La lectura más alentadora llegó de la industria. Un representante de una empresa familiar mendocina, con cosecha mecánica propia en varias provincias, describió el impacto que tuvo en el sector el proceso de desinflación: durante el período de alta inflación, mayoristas y distribuidores retenían stock porque ganaban más con la tenencia que con la venta, un comportamiento que debió revertirse con el cambio de política económica y que a su empresa le demandó al menos dos años de ajuste, sosteniendo producción sin poder vender a precios rentables.

Esa búsqueda de alternativas la llevó a abrir mercados externos —Brasil, Uruguay, y en menor medida Chile y Paraguay—, un trabajo que calificó de arduo y todavía incipiente, aunque prometedor.

También destacó que la industria dejó de depender exclusivamente de la pasta concentrada: la diversificación hacia tomates pelados, cubeteados y triturados permite no partir de la pasta como insumo base, una vía que consideró más rentable que fabricar puré para la venta.

El conversatorio, moderado por Mercedes López, se desarrolló en el auditorio Banco San Juan en el marco de la quinta edición de Expo Innova, que reunió además a siete marcas de tractores agrícolas y tres de drones, con actividades de riego y maquinaria a campo durante toda la jornada.

Más para leer

El ajo sanjuanino perdió el 70% de sus hectáreas y ahora depende de una sola jugada con Brasil
Economía
El impuesto que castiga tu bolsillo lleva 11 meses en rojo
Economía
El crédito que destrabó la autopista en la Ruta 40 Sur: cuántos kilómetros abarcará
Economía
San Juan destrabó US$160 millones para la Ruta 40: qué tramo cambiará para siempre
Economía
San Juan exportó US$1.302 millones en minería: el dato que explica por qué casi todo depende del oro
Economía
El pollo destronó a la carne vacuna en las carnicerías sanjuaninas: cuánto se consume ahora
Economía