El tornado les dejó las chacras patas arriba y ahora no pueden secar el tabaco
¿Qué van a hacer los productores de San Pedro con las 50.000 plantas de tabaco que ya tienen en la tierra si el tornado les destruyó los galpones donde se seca la cosecha?
El tornado que atravesó la zona rural de San Pedro dejó pérdidas estimadas en $20 millones para los productores tabacaleros. Uno de ellos, Celso Santa Cruz, calculó que solo reconstruir los galpones costará unos $15 millones, a los que se suman $4 o $5 millones en fertilizantes arruinados.
La tormenta golpeó con fuerza las chacras de Picada Semillera y los sectores cercanos. Chapas retorcidas, estructuras derrumbadas y árboles dañados quedaron como testimonio del paso del viento, que según los testimonios de los propios productores habría durado alrededor de dos minutos.
Santa Cruz estaba trabajando dentro de un invernáculo con plantas de tomate cuando el fenómeno se desató. Corrió hacia su casa y desde ahí vio cómo el viento arrasaba con todo a su paso. Su vivienda no sufrió daños importantes, pero las instalaciones productivas quedaron seriamente comprometidas: uno de sus galpones, de unos 8 por 20 metros, terminó completamente en el suelo, y otro de 17,50 por 48 metros sufrió el derrumbe de un sector de entre 15 y 20 metros.
El golpe en el bolsillo y en la producción
El productor estimó inicialmente en unos $15 millones las pérdidas vinculadas a los galpones, aunque advirtió que ese monto podría no alcanzar para comprar de nuevo toda la madera, las chapas y los materiales necesarios para reconstruir. A esa cifra se suma el daño sobre los fertilizantes que estaban almacenados debajo de las estructuras: entre su producción y la de un familiar había insumos por un valor estimado de $4 a $5 millones, parte de los cuales quedaron expuestos a la lluvia.
El problema no termina en la infraestructura perdida. Santa Cruz tiene actualmente unas 50.000 plantas de tabaco y necesita los galpones para continuar con el ciclo productivo y afrontar después el proceso de secado. El año pasado había plantado alrededor de 48.000 plantas y logró obtener casi 7.000 kilos de tabaco.
“Si no hay el galpón, no hay cómo hacer tabaco”, explicó el productor, al señalar que la reconstrucción deberá hacerse mientras la actividad continúa y en un escenario climático que tampoco resulta sencillo.
Las lluvias abundantes de los últimos días ya venían complicando las chacras. Santa Cruz explicó que el exceso de agua puede provocar que la tierra tape las plantas de tabaco cuando todavía son pequeñas y también afectar el desarrollo posterior del cultivo. Uno de los principales riesgos que mencionó es el “emponche”, que aparece cuando se registra mucha lluvia y después sale el sol de manera repentina: la planta puede marchitarse por completo y convertirse en una pérdida total. También advirtió que la humedad puede reducir el peso final de cada planta: una que podría producir entre 100 y 150 gramos puede terminar aportando alrededor de 50 gramos o incluso menos.
“Uno queda en shock emocional”
En otra chacra afectada, Alberto Melding también sufrió daños importantes. El productor, que trabaja con tabaco y animales y además tiene producción de maíz, perdió prácticamente por completo uno de sus galpones. La estructura tenía aproximadamente 25 por 10 metros y terminó desarmada por la fuerza del viento. Las chapas quedaron dispersas por el terreno y algunas terminaron enganchadas en árboles a unos 30 metros del lugar donde estaba originalmente el galpón.
Melding calculó que solamente el techo de una estructura nueva podría costar alrededor de $4 millones, sin incluir la madera, la mano de obra y los demás elementos necesarios para levantarla de nuevo. El fenómeno también dañó el maíz que tenía almacenado: parte de esa producción quedó mojada y ahora la familia intenta determinar cuánto podrá recuperarse mediante el secado. También quedaron daños en la cabina de un tractor, un vehículo y otros elementos de la chacra.
Pero el recuerdo más fuerte para Melding está relacionado con el momento en que ocurrió el tornado. Él y su esposa acababan de regresar de plantar tabaco, mientras que sus dos hijas, de 4 y 10 años, estaban en la vivienda. Su esposa alcanzó a observar el fenómeno desde una ventana, mientras Melding se concentró en resguardar a su hija más pequeña. En medio del miedo y la confusión, el productor contó que debió buscar una carpa que tenía en su camión para cubrir parte de la vivienda y evitar que el agua ingresara a las habitaciones. Las niñas se asustaron y lloraron durante el episodio.
“Uno queda en shock emocional, no sabe lo que hacer”, relató Melding al recordar esos minutos en los que el viento arrancó buena parte del techo y la prioridad pasó a ser proteger a la familia.
La solidaridad de los vecinos y el camino por recorrer
Con las pérdidas todavía por dimensionar, los productores comenzaron rápidamente las tareas de limpieza y recuperación. En ambas chacras, familiares y vecinos se acercaron para ayudar a desarmar estructuras, juntar chapas y rescatar materiales que todavía podían reutilizarse.
Santa Cruz destacó especialmente el acompañamiento de los vecinos de la zona. Durante la mañana posterior al tornado, varias personas se acercaron para colaborar con el retiro de chapas y maderas, una tarea que por su volumen hubiera resultado mucho más difícil de realizar de manera individual. En la chacra de Melding ocurrió algo similar: familiares y vecinos trabajaron desde las primeras horas para desarmar uno de los galpones y despejar el terreno, mientras la familia se concentraba en reparar la vivienda y poner a resguardo lo indispensable.
Los productores también deberán avanzar con los trámites correspondientes para buscar algún tipo de asistencia o cobertura frente a los daños. Santa Cruz señaló que tiene previsto realizar una presentación ante la APTM por las pérdidas ocasionadas por el vendaval, aunque remarcó que la ayuda económica no sería inmediata.
Mientras tanto, el objetivo es volver a poner en condiciones las chacras y sostener la producción. El desafío no es menor: detrás de cada galpón destruido hay herramientas, materiales, cultivos y una infraestructura que resulta indispensable para continuar trabajando.
El tornado dejó pérdidas que todavía deberán terminar de cuantificarse, pero en las chacras de San Pedro ya comenzó otra etapa: levantar las estructuras, recuperar lo que se pueda y volver a producir, esta vez con el recuerdo reciente de la fuerza con la que el fenómeno atravesó la zona.







